Trump asegura que EE. UU. está cerca de cumplir sus objetivos en Irán y anuncia nuevos ataques
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este miércoles que su país está “a punto” de completar sus objetivos militares en Irán y ha anunciado una nueva oleada de ataques “fuertes” en las próximas dos o tres semanas, en el marco de la ofensiva lanzada junto a Israel el pasado 28 de febrero.
En un discurso dirigido a la nación, Trump ha asegurado que la campaña avanza según lo previsto y que los principales objetivos estratégicos están cerca de alcanzarse. Aunque no ha detallado posibles operaciones terrestres, ha advertido de que, si no se logra un acuerdo con Teherán, Estados Unidos podría atacar “todas y cada una” de sus infraestructuras energéticas y eléctricas de forma simultánea.
El mandatario ha defendido la ofensiva alegando que Irán representa una “amenaza intolerable”, especialmente por la posibilidad de que desarrolle armas nucleares. Asimismo, ha insistido en que el régimen iraní ha quedado “prácticamente diezmado”, pese a que las cifras de víctimas y el alcance real de los daños no han podido ser verificados de forma independiente.
En paralelo, Trump se ha mostrado convencido de que el estratégico estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán en respuesta a los ataques, se reabrirá “de forma natural” una vez finalice el conflicto. Según ha explicado, Teherán necesitará reanudar la venta de petróleo para reconstruir su economía, lo que facilitaría el restablecimiento del tránsito marítimo en esta vía clave para el comercio energético mundial.
El presidente estadounidense también ha instado a los países dependientes del crudo que transita por Ormuz a asumir un papel más activo en su protección, al tiempo que les animó a comprar energía a Estados Unidos, destacando su posición como principal productor mundial de petróleo y gas.
Por último, Trump ha agradecido el apoyo de aliados regionales como Israel y varios países del Golfo, mientras continúan unas conversaciones que, según ha dicho, siguen en curso con una dirigencia iraní que considera ahora “menos radical”. Entretanto, Teherán ha negado haber solicitado un alto el fuego, en medio de una escalada que mantiene la incertidumbre sobre el desenlace del conflicto.