Trump afirma que aumentará al 50 % los aranceles sobre automóviles y otros productos canadienses
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que elevará al 50 % los aranceles sobre automóviles, camiones, componentes automovilísticos y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027. La medida se produce tras el fracaso de las recientes negociaciones comerciales entre ambos países.
Trump ha justificado la decisión por los aranceles que Canadá aplica a productos de agricultores estadounidenses y ha asegurado que EE. UU. no necesita comercialmente a su vecino, mientras que Canadá realiza el 95 % de sus negocios con Washington. El arancel sobre los automóviles canadienses se situaba hasta ahora en el 25 % y durante las negociaciones se planteó reducirlo al 15 %.
En este contexto, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ha acusado al Gobierno de Mark Carney de pedir más concesiones durante las conversaciones. Canadá había intentado que la rebaja arancelaria se extendiera también a vehículos de servicio mediano y pesado. Greer, no obstante, ha dejado abierta la posibilidad de retomar el diálogo, aunque ha advertido de que Washington mantendrá una política comercial firme.
El fracaso de las negociaciones ha supuesto además la aplicación automática de un arancel estadounidense del 50 % a productos canadienses por unos 24 000 millones de euros, incluidos vino, cemento y palos de hockey. En respuesta, Carney ha anunciado represalias dólar por dólar en sectores como el acero, los lácteos, el equipamiento agrícola y el papel, con medidas directas a partir del 8 de septiembre, y ha acusado a Trump de actuar de mala fe.
Carney rechaza las amenazas arancelarias
Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha afirmado que Trump intenta destruir sectores clave de la economía canadiense, como el automóvil y el aluminio, y ha sostenido que las nuevas amenazas arancelarias no son una sorpresa.
En este contexto, Carney ha explicado que Canadá ha abandonado las negociaciones porque consideraba que las condiciones planteadas por Washington eran injustas y suponían un mal acuerdo. No obstante, ha asegurado que ambos países todavía pueden alcanzar un pacto "mutuamente beneficioso", siempre que respete la soberanía y la independencia de Canadá.
El primer ministro ha rechazado también la afirmación de Trump de que Estados Unidos no necesita a Canadá y ha destacado el papel de su país como proveedor de energía, minerales críticos y productos esenciales para las cadenas de suministro estadounidenses, especialmente en el sector del automóvil. Aunque no ha aclarado si restringirá las exportaciones de electricidad y petróleo, ha asegurado que Canadá mantendrá una actitud "calmada" y "positiva", aunque estudiará otras medidas si fuera necesario.
Carney ha defendido asimismo la protección del francés en Canadá frente a las críticas del representante comercial estadounidense, y ha afirmado que se trata de un derecho. Finalmente, ha asegurado que estará dispuesto a volver a negociar cuando Washington adopte una actitud adecuada hacia las industrias canadienses y plantee una relación basada en una verdadera asociación.