Ibon Sarasola: 'Hay que cambiar las estrategias'
Para Ibon Sarasola, su nuevo libro "Bitakora kaiera" (Erein) supone un ajuste de cuentas consigo mismo, que ha escrito guiado por la reflexión; y es que en esta obra de 156 páginas de fácil lectura y con clara vocación práctica se percibe una actitud no muy habitual en tiempos de inmovilismos imperantes: Sarasola reconoce que es estéril, agotador y vano aferrarse a ideas del pasado cuando el entorno muta.
La tesis principal de la obra del escritor donostiarra es que una vez normalizado el euskera batua, el trabajo de los filólogos y teóricos del idioma ha de ser, más allá de establecer normas, acompañar el trabajo de escritores y traductores ejemplares. Por tanto, la tarea de conducirla locomotora del idioma corresponde ahora, desde el prisma de Sarasola, a esos autores que hacen un uso ejemplar del mismo, y no ya a quienes actúan en un campo más normativo.
Hemos hablado con Ibon Sarasola sobre la génesis del euskera batua, el cambio de paradigma generado por la normalización lingüística del euskera y las dificultades que ciertas actitudes muy puristas respecto al idioma han impuesto para la comunicación.

Abre el libro una cita del economista John Maynard Keynes: "Cuando los hechos cambian, cambio de opinión". ¿Qué hechos han trazado tu rumbo, recogido en este cuaderno de bitácora?
Cuando unificamos la lengua, éramos un pequeño grupo muy disciplinado, el cual, además, trabajaba bajo el yugo de una dictadura que quería acabar con el euskera. Todo ello te otorga una fuerza suficiente para poder proponer cosas y que la gente las acepte.
Pero alrededor del año 2000 la cantidad de euskaldunes ya era mucho mayor y se trataba, asimismo, de un grupo muy variado, por lo que vi que era mucho más difícil llegar a todos. En esos casos, hay que cambiar las estrategias.
En teoría, en un marco idílico, es posible proponer cualquier cosa, pero después, en la práctica, ves que es imposible. Hay que ir detrás de la comunidad de hablantes, seguir el uso que ellos hacen de la lengua, y luego, como mucho, proponer algunos detalles o pequeños ajustes: "Cuidado con esto o aquello"…. Pero no imponer.
Cuando los hechos cambian, mucha gente se empecina en los suyo, insiste… Yo no puedo vivir así: reconozco que he metido la pata y que ahora hay que seguir por este otro lado.
Meter la pata, ¿en qué?
Pues en no haber acertado en algunos diagnósticos. Yo mismo, en su día, escribí un artículo crítico sobre el nombre "bitakora kaiera", en el que decía que solo podían entender esa denominación aquellos euskaldunes que hablaran bien en castellano…
Tal y como explico en el libro, en un momento en el que nos sentíamos muy fuertes, por ejemplo, establecimos que todas las palabras del euskera batua se tenían que poder entender en Iparralde y en Hegoalde. Pero eso no puede funcionar, no tenemos tanta fuerza. Ahora, la propia unificación del idioma está equilibrando eso, y, por ejemplo, muchas palabras de Hegoalde están entrando en Iparralde.
Emendakin es una palabra proveniente de Iparralde que quiere decir "añadidura, anexo". Pues bien, en Hegoalde se comenzó a usar como correspondencia de la palabra "enmienda", y ahora ha tomado ese significado también para los euskaldunes de Iparralde.
Dices que el hecho de reconocer la H salvó al euskera batua. ¿Por qué enarbolasteis esa bandera?
Sobre todo, fue un hecho motivado por las ganas de desmarcarnos de las anteriores generaciones de euskaltzales clásicos, un movimiento ideológico.
Una lengua no se puede unir solo predicando; los gallegos han fracasado en el intento y, como decía Txillardegi, los noruegos también. Nosotros ganamos aquella batalla "gracias" a la polémica sobre la H y a la dictadura, conseguimos que la sociedad se polarizase en torno al asunto del euskera batua y que la gente tomara partido.

"La ortografía es una herramienta cultural"
La H también simbolizaba la modernidad…
Así es. Y, por cierto, hoy en día aún hay quienes hablan en contra de la letra H. Dicen que no se articula y, por tanto, no hay por qué usarla…
Pero eso no tiene nada que ver. Si no utilizáramos aquello que no articulamos, todos los idiomas a lo largo del mundo quedarían patas arriba. La gente se tiene que dar cuenta de que la ortografía es una herramienta cultural, no filológica.
Dices en el libro que hay motivos para no ser muy pesimistas de cara al futuro del euskera a pesar de que la situación sociolingüística nos lleve a que el euskera cada vez tenga una mayor influencia del francés y del español…
Sí. Eso ha ocurrido y ocurre en todo el mundo y en todas las épocas. ¿Alguien conoce un idioma con mayor influencia externa que el inglés? Los normandos tuvieron una influencia impresionante en él, y no creo que nadie ponga en tela de juicio actualmente el inglés.
El euskera será objeto de una gran influencia, y no pasa nada. El euskera está, de hecho, mucho más latinizado de lo que se cree.
Y ese proceso de influencia externa ¿no creará un desequilibrio entre Iparralde y Hegoalde?
Es lo más probable, pero, por una parte, es inevitable, y, por otra, Hegoalde ya ejerce, a su vez, una gran influencia en el euskera de Iparralde a través de las ikastolas y los medios de comunicación.
Es comprensible que exista una preocupación ante ese problema, pero creo que el propio euskera lo equilibra, en cierta manera, por sus medios.
"El objetivo de los idiomas es la comunicación"
En "Bitakora kaiera" denuncias el purismo sintáctico excesivo basado en los argumentos recogidos por Seber Altube en su libro "Erderismos", de 1929, en el que abogaba por una inflexible estructura sintáctica del euskera y defenestraba, por ejemplo, el uso de pronombres interrogativos (zein, non…) para crear oraciones subordinadas de relativo ("Lehendabiziko gurasoetatik, zein baitziren Adan eta Eba")… ¿Por qué crees que calaron tan hondo esas teorías?
El objetivo principal de una lengua ha de ser la comunicación, pero en la preguerra no era así. Desde el punto de vista de Sabino Arana y compañía, lo importante no era si el euskera se utilizaba o no, sino que no se asemejara al español.
¿Que una frase resulta incomprensible? Bueno, eso ya se arreglaría, pero sobre todo querían que el euskera no tuviera ningún tipo de influencia del español.
Ese purismo sintáctico era una reacción ante el "idioma enemigo" que tenían enfrente, y, para ellos, utilizar los pronombres interrogativos para crear oraciones subordinadas remitía al español. Pero es que en eso no existe ningún rastro del español, ya que es una estructura utilizada por todos los idiomas cultos del mundo.
Querían mostrar que el euskera era un idioma diferente. Para ellos, no había problema si el euskera no resultaba una herramienta adecuada para comunicarse; siempre se podía recurrir al castellano.
"Dialectos, sí; pero ¿dónde? ¿cuándo? ¿para qué?
El euskera batua ha establecido un habla estándar, compartida y normalizada en la comunidad lingüística, pero aún hoy resuenan ecos de hablantes que reclaman el uso de dialectos o registros más locales para "enriquecer" ese registro… ¿Te preocupa el uso de localismos?
Por un lado, existe un malestar en torno al euskera batua, basado en que su alcance no es absoluto, pero el modo de solucionar eso no es hacer una especia de exhibicionismo de algunos localismos.
Hace poco, vi una noticia en un medio de comunicación sobre los dos vascos que fueron apresados en Grecia por ayudar a emigrantes. Ella es navarra y habla muy bien en batua, y él es vizcaíno pero, yo al menos, no le oído hablar en euskera. Pues cuando llegaron al aeropuerto había un cartel que decía "Geuk be egingo geunke", ni siquiera "bere"… ¿A qué viene eso?
Por tanto, dialectos sí, pero ¿cuándo?, ¿dónde? ¿con qué objetivo?.
¿Y está justificado ese malestar, a pesar de que la reacción ante él pueda ser errática?
Sí, pero es que esa respuesta es perjudicial para el idioma. Hay hablantes que, en nombre de un casticismo excesivo, buscan que no se les entienda, y por ese camino no llegaremos muy lejos.
Se trata, en definitiva, del error de dar más importancia al emisor del mensaje que al receptor y que al propio mensaje…
Eso es, "yo quiero lanzar lo mío, y me da igual si se entiende o no".

"La Academia debe vigilar el uso"
Cambiando de tema, hablas de que a Euskaltzaindia y a los filólogos ya no les corresponde dirigir el uso del idioma. ¿Cuál debe ser su papel?
La filología goza de cierto prestigio, y la fama que tenía, por poner un ejemplo, Koldo Mitxelena fue muy valioso para el éxito del euskera batua; "filológicamente", las cosas se hicieron bien. Pero eso ya es pasado, y hoy el idioma se mueve en otros parámetros, sobre todo en el campo de la sociolingüística.
El deber de Euskaltzaindia llegados a este punto será el mismo que tienen otras academias europeas con lenguas normalizadas. La academia francesa es un adorno que solo toma la palabra para criticar las lenguas minoritarias; en castellano, a la RAE se le hace muy poco caso; y el inglés no tiene academia.
Además, a la academia española precisamente se le hace caso cuando se pronuncia sobre el uso del español, y no cuando ejerce un papel normativo…
Eso es, se la toma en cuenta cuando centra su labor en fijar el uso, y nuestra academia debería actuar igual.
Por ejemplo, visto su uso actual normalizado, tendrá que aceptar "sukaldatu" algún día. Esa ha de ser su labor.
"Escritores modélicos"
Apuntas en tu ensayo que los referentes para la lengua han de ser "hablantes y escritores ejemplares". ¿Cómo los podemos identificar? ¿Qué características tienen?
Es difícil, ya que todos ellos no tienen los mismos rasgos. Se trata de una sensación de pensar "qué bien escrito está esto, qué bien colocadas y elegidas están las palabras"…
Más allá de eso, al menos para mí, hay varias pruebas muy claras. Si algún escritor confunde "jolastu" y "jokatu", mal asunto. Y lo mismo pasa con quien dice "berdina pentsatzen dut", en lugar de "gauza bera".
Si dominas el euskera actual o conoces la tradición literaria, este tipo de cosas te molestan al oído. Los euskaldunberris tienen más dificultades para eso, pero Xabier Kintana por ejemplo escribe muy bien, y Txillardegi también lo hacía de maravilla. Y se trata de euskaldunberris.
Todos los euskaldunberris no son buenos escritores, de la misma manera que no lo son todos los euskaldunzaharras. Escribir bien es un don, como jugar bien al fútbol. Y para ser un buen lector, hay que leer mucho.
Como te he dicho, si has leído mucho o tienes en casa un ambiente que lo favorezca, notas algo cuando lees a un buen escritor. ¿Qué no cumple las reglas? Bueno, Cervantes era "leísta", ¿y qué?
Atxaga, por ejemplo, es un escritor muy seguro, y ese es el camino: leer y divulgar la lectura de buenos autores.
El trabajo de todos esos autores está a nuestro alcance, a golpe de clic, en varios corpus (citas Egungo Testuen Corpusa y Ereduzko Prosa Gaur). ¿En qué nos puede ayudar estos depósitos de textos?
Yo, cuando tengo alguna duda, consulto siempre uno o el otro, y, de esta manera, veo el uso que han hecho diferentes autores de una u otra palabra o forma. Por ejemplo, si no tengo claro si he de usar "zerbait larria gertatu zait" o "zerbait larri gertatu zait", acudo a ellos pues es la única forma de comprobar cómo construyen las frases autores concretos, más allá del uso de palabras sueltas que se puede consultar en diccionarios.
Te puede interesar
Grabación de 'Super Manterola', la nueva comedia en euskera de EITB
Anjel Alkain, Aitziber Garmendia e Iker Galartza están en el equipo, así que las risas están aseguradas. Karmelo y Luixito son hermanos y solterones y, junto con su sobrina Bakartxo, responsables de la tienda llamada Super Manterola. Se está grabando en la parte vieja de Azpeitia, y todavía no se ha fijado fecha de emisión.
Los primeros kilómetros de Korrika en París, repletos de reivindicaciones
Decenas de personas han participado en los primeros kilómetros de Korrika, en París. Además, han celebrado el 70 aniversario de la Euskal Etxea, y han reclamando la oficialidad del euskera en el Estado francés, entre otros actos.
“Los domingos” prolonga su éxtasis en los Goya
La película de Alauda Ruz de Azua se ha hecho con cinco premios en la 40ª edición de los premios de la Academia española de cine: mejor película, dirección, guion, actriz protagonista y actriz de reparto. Jose Ramon Soroiz ha ganado el Goya a mejor actor protagonista por Maspalomas, y el cine vasco se va de Barcelona con un total de ocho premios.
'Yellow Letters' del turco-alemán İlker Çatak, Oso de Oro a la mejor película de Berlinale
La película Yellow Letters, del cineasta turco-alemán İlker Çatak, sobre la censura de las autoridades turcas contra una pareja de artistas, se ha llevado este sábado el Oso de Oro a la mejor película de la 76ª edición de la Berlinale.
La instalación “Carne y arena”, de Alejandro González Iñárritu, se podrá visitar en la sede de Bilbao de EITB
La experiencia inmersiva que sitúa a cada visitante en el centro del viaje de personas migrantes y refugiadas estará expuesta entre el 11 de marzo y el 20 de junio en el Plató 5 de la sede de EITB. Las entradas se pondrán a la venta el 17 de febrero por 11,21 euros.
El Libertimendua de Amikuze da comienzo al animado carnaval en la Baja Navarra
Los libertimentos han tomado la plaza de Donapaul de la mano de música, danza, bertsos y teatro. Hasta el 14 de marzo, se podrá disfrutar de otras muchas actuaciones con las creaciones locales.
Jone San Martin crea ‘sORDA’, para relatar su experiencia personal con la sordera
La función propone un diálogo entre la danza contemporánea y los mundos aparentemente opuestos del sonido y el silencio.
El festival Bilbao BBK Live propone cine en febrero
El ciclo 2030 Bai! ofrecerá proyecciones de las películas "Maspalomas", "La voz de Hind Rajab", "Yo capitán", y "Belén" en la Sala BBK de Bilbao, con entrada gratuita y coloquios al finalizar las proyecciones.
Festival Gure!: del aula al escenario
La cuarta edición del festival, organizado y gestionado por el alumnado del ciclo de Producción de Audiovisuales y Espectáculos del Centro Integrado de Formación Profesional Tartanga de Erandio, se celebrará los días 6 y 7 de febrero en la localidad vizcaína.
61 actividades culturales diarias, el año pasado en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa
El 40 % de las actividades culturales en la Comunidad Autónoma Vasca fueron en euskera, y otro 40 % de los actos fueron gratuitos, según datos recogidos por la plataforma del Gobierno Vasco Kulturklik.