La COP31 comenzará el 9 de noviembre en Turquía con el reto de transformar los compromisos en acuerdos
La crisis climática de la que advirtió durante décadas la ciencia ya está aquí con olas de calor inusitadas, grandes incendios y desastres que desafían la capacidad de los estados, mientras que los gobiernos llegan a la cumbre del clima de la ONU (COP31) en Turquía sin los deberes hechos.
La COP31, que comienza el 9 de noviembre en Antalya, en la costa mediterránea turca, deberá abordar el desfase entre una crisis climática cada vez más evidente y una respuesta internacional que avanza, pero no al ritmo necesario.
A diferencia de otras cumbres climáticas, la de este año no apunta a un gran anuncio, sino que tendrá como objetivo llevar a la práctica asuntos ya pactados, o sea, pasar de las promesas a la acción es uno de los lemas de la COP31, que lideran por primera vez dos países: Turquía y Australia.
Cleetus reclama que los estados, en especial los ricos, hagan "todo lo posible por reducir las emisiones", además de financiar a quienes están en primera línea de la crisis climática.
El reto ahora es contener el calentamiento y lograr que la temperatura vuelva a situarse por debajo de ese umbral lo antes posible.
Aunque las emisiones mundiales apenas variaron en 2025 respecto a 2024, siguen siendo demasiado altas: con la tendencia actual, el planeta se encamina hacia un calentamiento incluso de 2,8 grados a finales de siglo.
El PNUMA plantea limitar el calentamiento a un máximo de 1,8 grados y volver a 1,5 grados o menos en 2100, pero eso exige recortar las emisiones un 45 % de aquí a 2035 respecto a 2025 y retirar además CO2 de la atmósfera.
Pero los compromisos nacionales actuales apenas permitirían reducir las emisiones entre un 11 % y 15 % entre 2025 y 2035.
En Antalya, los gobiernos deberán abordar cómo cerrar esa brecha con medidas para acelerar la electrificación y movilizar el dinero que permita a los países en desarrollo aplicar sus planes climáticos.
Las renovables marcan el camino
El avance de las energías renovables ofrece un contrapunto optimista, pues desde el histórico Acuerdo de París de 2015 su capacidad de generación eléctrica ha crecido tres veces más rápido de lo previsto entonces y el despliegue solar fotovoltaico incluso siete veces, según el PNUMA.
La presidencia turca de la COP31 quiere aprovechar ese impulso para elevar la proporción de electricidad en el consumo mundial de energía desde algo más del 20 % actual hasta el 35 % en 2035, una de las grandes iniciativas de la cumbre de Antalya bajo el lema "35 para el 35".
Con Estados Unidos ausente de la cumbre y una Unión Europea menos ambiciosa, destacan el papel de China, cuya capacidad para fabricar y exportar tecnologías limpias, junto con el ritmo al que reduzca el uso del carbón, será clave para la transición energética mundial.
Ecologistas piden ambición a la COP31
Ante las previsiones de que el planeta supere de forma temporal los 1,5 grados de calentamiento y con unos compromisos internacionales que avanzan a un ritmo insuficiente, las principales organizaciones ecologistas españolas reclaman mayor ambición política ante la cumbre del clima (COP31), en Turquía, en un momento crítico para la lucha contra el cambio climático.
A pocos días de la celebración en Antalya (Turquía) de la COP31 Ecologistas en Acción, Greenpeace, WWF y SEO/BirdLife han coincidido en advertir de que las medidas adoptadas hasta ahora no están siendo suficientes para frenar el calentamiento global y reclaman acelerar la reducción de emisiones, aumentar la financiación y el abandono de los combustibles fósiles.