Eñaut Elorrieta: “En este disco confluyen todos mis anteriores caminos”
El músico vuelve con “Festina lente” su cuarto disco largo en solitario. Hemos hablado con él largo y tendido sobre este luminoso y profundo disco producido por Bryce Dessner, miembro de The National, y David Chalmin.
Este viernes, 6 de noviembre, se publica Festina lente, cuarto LP en solitario del músico Eñaut Elorrieta. Nos recibe encantado con el resultado de esta colección de diez canciones, una vez terminado un muy placentero proceso creativo de la mano de los productores Bryce Dessner (The National, Bon Iver, Nick Cave, Bruce Springsteen, Taylor Swift) y David Chalmin (Triple Sun, Labèque Ahizpak, Madonna).
Crítica
“Festina lente” de Eñaut Elorrieta, un disco eficaz e inagotable
El músico publica “Festina lente”, su cuarto disco largo en solitario. La voz, los acordes y los arpegios de Elorrieta encuentran refugio y empuje en la ubérrima y distinguida envoltura que para ellos han diseñado Bryce Dessner y David Chalmin, productores de lujo de este trabajo.
Elorrieta nos recibe con cordialidad en su local, inmerso en las tareas de preparación de la gira de presentación del disco que arrancará en Pamplona el 28 de diciembre, y comienza la conversación.
"Festina lente", acelerar lentamente
Festina lente ya está en la calle. ¿Con qué ánimo encaras el momento de entregar al público algo que ha sido solo tuyo durante tanto tiempo?
Tenía muchas ganas, porque han pasado ya varios meses desde que lo grabamos. Necesitaba soltarlo, ya lo he hecho y es cierto: ya no es mío, es vuestro.
¿Qué relación tienes con tu música publicada y con la recepción del público?
Ahora, tengo curiosidad, atención e interés por cómo lo habéis recibido. Lo que pasa es que yo lo he escuchado tanto por trabajo, le he dado ya tantas vueltas, que después no lo escucho más. Me ha pasado lo mismo con los anteriores discos.
¿Ni siquiera para preparar los conciertos?
Ni siquiera para eso, ya que para los ensayos grabamos algunas cosas en el local y trabajamos sobre ellas. No vuelvo a las grabaciones originales. Creo que acabo totalmente harto.
El disco se titula Festina lente, que podríamos traducir como “apresúrate despacio”. No sé si es una declaración de intenciones o simplemente se relaciona con la música.
Diría que ambas cosas. Los que más me interesa es ver dos fuerzas opuestas no enfrentadas entre sí, sino buscando un equilibrio entre ellas, como si fueran dos polos que buscan un equilibrio entre ambos.
Creo que la tensión resultante de esa búsqueda es palpable en muchas canciones. Se siente claramente en las canciones de The National o en “Aira nazazu”, por ejemplo, si hablamos de mi disco. Se hace hincapié en ese momento en el que algo está por ocurrir, el instante anterior a que rompa la ola. La canción va elevándose, pero no termina de explotar y se mantiene la tensión.
Creo que en esa tensión reside una clave muy importante de mi música.
Y esa metáfora también vale para el mundo…
Sí, creo que en la vida también tiran de nosotros esas ideas contrapuestas. La vida es buscar un equilibrio: el yin y el yan, lo espiritual y lo terrenal… Creo que se trata de un concepto muy profundo, que, al menos a mí, me resulta muy inspirador.
Y luego es cierto que hoy en día todo va cada vez más rápido. Mi sensación es que nos movemos a una velocidad cada vez mayor; las canciones se escuchan solo unos segundos, todos los productos audiovisuales son cada vez más breves y te juegas todo en los primeros quince segundos o el primer minuto…
Me parece que no nos tomamos el tiempo suficiente para mirar. Me preocupa el hecho de que nos perdemos cosas, matices. Cuando ofreces tiempo a las cosas, de repente te brindan nuevos y diferentes elementos. Festina lente es, en ese sentido, una invitación a detenerse.
Esa dualidad se puede trasladar, creo, a tu universo musical. Contiene atractivos estribillos pop, una invitación al disfrute instantáneo, pero también guarda un montón de tesoros musicales que premian una escucha atenta y relajada. ¿Cómo se cuida ese equilibrio?
No lo sé. Me gusta que lo hayas visto así.
Creo que en este disco he trabajado más que nunca las canciones, las melodías, las armonías y las letras, pero el proceso de grabación ha sido muy especial porque todas las bases las grabamos en solo cinco días. Por lo tanto, existe una elaboración muy profunda, he llevado las cosas al estudio más trabajadas que nunca, pero, al mismo tiempo, lo que ha ocurrido en estudio se ha dado durante cinco días y las canciones suenan muy frescas.
Me parece que ese hecho influye, y que aporta esa sensación de la que me hablas.
¿Cómo se desarrollaron esos cinco días de grabación?
El disco está producido por Bryce Dessner y David Chalmin. Les envié unas 25 ideas grabadas con guitarra y voz, a las que había impuesto una cierta estructura pero que estaban un poco en el aire.
Me dijeron que eligiera 11 canciones entre esas 25, y les propuse un juego: cada uno tenía que elegir sus 11 temas preferidos sin hablar con el resto, y mandarme a mí esa elección. Entonces, vi que coincidieron en 8 que, a su vez, eran las que más me gustaban. Y el resto las escogí yo, y fueron esas 11 las que grabamos.
Una producción de lujo
En el disco solo han entrado diez
Sí, hemos metido diez. Hay una canción más grabada, que se ha quedado por ahí. Puede que la publiquemos más adelante.
¿Cómo trabajasteis en el estudio?
Bryce me dijo que quería grabar con sus músicos de confianza, e invitó a algunos compañeros de The National y otro músico muy cercano, Ben Lanz y Rap Séguinier.
Escogíamos una canción, se la tocaba con guitarra y la cantaba, y trascribíamos la melodía y las armonías, además de una mínima estructura, en partitura. Y tocábamos sobre eso.
¿Cómo os comunicabais?
Pues es curioso. Hemos hablado en castellano e inglés, pero, sobre todo, nos comunicábamos a través de imágenes. Me preguntaban constantemente “¿qué quieres decir en este fragmento de la canción?”, y esa era la base de toda la creación. Avanzábamos parte a parte, casi frase a frase.
Yo les describía una escena, una emoción, y ellos escogían algún instrumento y proponían un arreglo. Después uníamos todo esto y, finalmente, analizábamos todo con una perspectiva más global para dotar de sentido a la canción.
Pero hemos avanzado poco a poco, como artesanos. Ha sido fabuloso.
¿Por qué elegiste a Dessner y Chalmin? ¿Qué sonido buscabas?
Hace mucho que conozco a The National, y me encantan, los sigo desde la época de Ken Zazpi. Durante un tiempo hice algunos conciertos con las Hermanas Labèque, Katia y Marielle, y conocí Bryce en casa de estas, durante una cena.
Tenía curiosidad por la Guerra Civil de España, el euskera, Euskal Herria… Ha pasado épocas aquí, y quería que su hijo aprendiera euskera… Ahí comenzó nuestra relación.
Me pareció una persona muy agradable, y coincidimos en diferentes cuestiones artísticas y musicales. Pensé que podía enseñarme mucho, que podría aprender mucho de él.
Finalmente, ha costado muchísimo, porque este tipo de gente tiene calendarios imposibles, pero se ha podido hacer ahora, finalmente las estrellas se han alineado.
Yo tenía ya otros planes para este disco; había trabajado dos o tres ideas, y había empezado a mirar estudios para grabar con otra gente. Pero entonces Bryce me escribió para decirme que podía ser en ese momento, cambié todos los planes y prioricé trabajar con ellos.
Y todo tomó otro ritmo
Sí. Grabé algunas cosas aquí, en el local, pero me llevé parte del estudio a casa, para empezar a componer, y pasé un mes muy intenso.
En busca de una verdad
¿Cambia la forma de componer de cada uno, dependiendo de quién vaya a producir ese material?
No, al menos en mi caso. Lo que cambia es la motivación. Esas ganas de trabajar con ellos te anima por dentro, y de repente no tienes nada más en la cabeza.
Me dio un impulso, si quieres, una dosis extra de energía. Empecé a ofrecer a mi trabajo todo lo que guardaba en mi interior, pero siempre he compuesto de la misma manera, para todos mis discos. Cojo la guitarra, y analizo lo que me sale. No voy en busca de algo concreto dependiendo de con quién vaya a trabajar.
¿Qué deben tener una idea, una melodía, un arpegio o una serie de acordes para que creas que merece la pena trabajar en ellos?
Me tienen que tocar el interior. Me tiene que decir “esto tiene algo”. Puede ser un trocito de una canción, y a veces no llegas a nada tirando de ello, y lo abandonas.
Pero hay veces que dices “aquí hay una verdad”. Puede que no seas capaz de trasladarlo a palabras, pero te está diciendo algo desde algún sitio, algo que te remueve. Para mí, esa es la clave. No se puede verbalizar, pero te lo pide el cuerpo. Te dice “aquí está, esto es”.
Ese día no puedes pensar en nada más, te arrastra consigo totalmente.
¿Cómo se vive, en ese caso, la tensión entre esa idea tan personal, ese boceto tan propio, y la canción que, en manos del productor, se aleja de lo que tú habías elaborado?
En ese sentido, este proceso que he vivido junto a Bryce y David ha sido seguramente el proceso de creación más intenso que he vivido, y también el más agradable.
Siempre he vuelto del estudio cabizbajo, pensando en lo que faltaba, con esa sensación de la que hablas, de no haber conseguido eso que te rondaba la cabeza. Diría que soy bastante dramático para eso.
Pero esta vez en casa alucinaban conmigo. Llegaba del estudio encantado, contando todo lo que había pasado. Diría que se creó una magia especial.
Los he visto muy comprometidos con su trabajo. Me han colocado en todo momento en el centro, y me preguntaban todo. Mientras yo trabajaba con un músico, veía a los otros tres por otro lado, trabajando para proponerme inmediatamente alguna otra idea…
Ha sido precioso, increíble.
Las voces las has grabado tú mismo en tu local
Fue una propuesta de David. Tenía algunas letras sin terminar, y les pedí un tiempo para montar todo yo aquí, en el local, y grabarlo yo mismo.
La verdad es que gracias a ello he hecho más pruebas que nunca. Lo he notado mucho en los coros. En la canción “Gora begira”, por ejemplo, he grabado cinco o seis capas de voces, todas ellas en falsete.
Seguramente, inmerso en el ritmo habitual de un estudio de grabación, no lo hubiera hecho. Todo eso ha sucedido porque he podido grabar aquí.
De todas maneras, he echado en falta alguien que en algunos momentos me dijera “Venga, Eñaut, ya es suficiente. Está bien así”. En algunos momentos, quieres mejorar las cosas, cambiarlas, y existe un momento crítico en el que puedes incurrir en lo contrario. Trabajar solo tiene ese riesgo, que he tenido que surfear.
¿En qué momento eliges escribir tú la letra de una canción o encargársela a otra persona? En este caso has trabajado con Iñigo Astiz, Uxue Alberdi, Miren Amuriza, Nerea Ibarzabal, Jose Luis Otamendi y Amets Arzallus. ¿Por qué?
Ahondando en lo que te decía antes, es algo que siento. Escucho la melodía, y pienso “esta persona enriquecería esto que quiero decir”.
Necesitas, eso sí, cierta confianza con la persona que va a escribir la letra para probar sus propuestas, adaptarlas, proponerle cambios…
¿Cómo trabajas con esas personas?
Les envío una melodía, y, además, ciertas sensaciones, esas imágenes de las que hablábamos en la grabación, escenas…. Y ellos y ellas las interpretan.
Pero trabajo con ellas y ellos por una razón, porque enriquecen mi universo poético. En este caso, creo que he acertado de pleno. Todas y todos han sumado una nueva dimensión a cada una de las canciones.
"Festina lente" y 30 años de carrera, sobre el escenario
Ahora llegan los conciertos. ¿Cómo llevarás al escenario estas canciones, grabadas por otros músicos?
Llevamos meses trabajando en ello. Le pedí a David todas las pistas de la grabación, separadas, para pasárselas a los músicos. Pero tenía una cosa muy clara: quiero que los músicos las interpreten, que cada uno de ellos les dé su impronta, porque es así como se enriquece el resultado.
Si tocara este disco con los músicos que lo han grabado, sería otra cosa. Pero tengo que hacerlo con otros músicos, que tienen que asimilar lo que está grabado. Creo que la clave reside en encontrar el equilibrio adecuado.
Además, este año celebraremos en directo mis 30 años de carrera, y me gustaría que este disco contaminara de alguna manera el sonido de las canciones más antiguas.
¿Quiénes te acompañarán?
Ander (guitarra) y Joanes (bajo) Ederra y David Gorospe (batería), del grupo Buffalo; Txus Aranburu (teclados); Imanol Iribarren (trombón y teclados); y la percusionista Nerea Quincoces.
Para completar el repertorio y recuperar viejas canciones, has mirado atrás. ¿Qué pensaría el Eñaut que compuso con Lugarri “Ezer ez da betiko”, si escuchara Festina lente?
No sé qué pensaría. Supongo que estaría satisfecho. Él soñaba hacer un recorrido en la música, seguir haciendo canciones… Y creo que estaría contento de ver que, varias décadas después, sigo ahí.
¿Qué ha pensado el actual Eñaut cuando ha escuchado las canciones más antiguas de su repertorio?
Ahora canto esas mismas canciones desde un cuerpo diferentes, desde otra experiencia. Es cierto que hay algunas que envejecen mejor que el resto, y que te siguen apelando de alguna manera, aunque sea por razones diferentes que cuando las escribiste.
Con el tiempo, consigues una mirada más compleja y te llaman la atención otras cosas. Cuando interpretas una de tus canciones antiguas desde ahí, te llevas sorpresas, y eso es muy agradable.
El panorama de la música en directo ha cambiado de la noche al día en Euskal Herria: macroconciertos, conciertos con poquísimo público, salas saturadas… ¿A qué terreno de juego saltas con el nuevo disco?
Creo que en este disco confluyen todos mis anteriores caminos: el ambiente más guitarrero de Ken Zazpi y los aires más íntimos de mi carrera en solitario. Este disco es un eslabón en el que converge todo ello.
Y cuando nos pusimos a mirar a los conciertos, sentí que era el momento de dar un paso adelante también en ese apartado. Llevo décadas tocando en espacios con el público sentado: Victoria Eugenia, Principal, Arriaga, Gayarre… Y hacía ya tiempo que me apetecía volver a otro tipo de salas. Con este disco lo vi claro.
No es casualidad los lugares elegidos para comenzar la gira: Kafe Antzokia, Zentral, Jimmy Jazz, San Agustín, Atabal… Se trata de una elección artística, si quieres, porque me parece que son las salas que mejor se adaptan a estas presentaciones.
Pero es también una elección de otro tipo, ¿no crees? Después de observar el panorama actual, hemos decidido hacer las primeras presentaciones en esos lugares.
"Una obra completa"
Una vez que es libre, ¿hacia dónde quisieras que volara Festina lente?
Le desearía que la gente lo escuchara entero y, a ser posible, más de una vez. Cuando preparamos discos, me gusta cuidar todos los detalles: el orden de las canciones, el espacio entre pistas, medir absolutamente todo. Encaro los trabajos del resto como obras completas, y trato de trabajar y preparo los míos de la misma manera.
Hoy en día no dedicamos tiempo a escuchar las cosas. Además, tenemos la atención muy fragmentada, y hacemos dos o tres cosas mientras escuchamos música. Creo que nos estamos perdiendo cosas.
A ti también te habrá pasado que escuchas un disco y canciones que no te habían llamado mucho la atención comienzan a tomar fuerza y otras que te entraron muy fácil se desinflan… Eso te exige otra pausa, otra atención e ir descubriendo poco a poco.
A este disco le deseo que haya al menos algunas personas que reciban y disfruten esas grietas.