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Trump, contra los iraníes y a favor de los saudíes

En el discurso que dio ayer en Riad, ante sus anfitriones saudíes, el presidente estadounidense echó a Irán la culpa de todo, incluso de la guerra de Siria.

Estados Unidos vuelve a estar donde siempre ha estado en Oriente Medio: en contra de Irán y del lado de Arabia Saudí. En el lenguaje simplista de Donald Trump, Irán es el malo y Arabia Saudí es el bueno. En el discurso que dio ayer en Riad, ante sus anfitriones saudíes, Trump echó a Irán la culpa de todo, incluso de la guerra de Siria. Arabia Saudí, en cambio, es el buen aliado al que hay que apoyar con armas. Y por eso ha firmado un multimillonario contrato para vender a los saudíes armas estadounidenses de última generación. Empleos, empleos, empleos, clama Trump, justificando el contrato porque así se crean empleos en Estados Unidos.

Pero Trump se olvida de todos los indicios de que Arabia Saudí no es tan buena como él cree, que financia la extensión de un Islam conservador y que ha dado dinero a grupos sirios e iraquíes relacionados con los yihadistas. De momento, Trump no se atreve a denunciar el acuerdo que su predecesor Obama firmó con Irán para limitar el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones internacionales, pero puede que acabe haciéndolo. Obama equilibró un poco la tradicional política exterior de Washington en Oriente Medio, pero Trump vuelve a esa tradición. Pese a que hay motivos para sospechar que es errónea.

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