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Cuarenta años de ayatolas en Irán

Se trata de una dictadura que aplica a rajatabla los preceptos más conservadores de la religión musulmana y que, a pesar del descontento de los jóvenes, piensa durar cuarenta años más.

Hoy hace cuarenta años, el ayatola Jomeini regresaba a Irán desde su exilio en París y se ponía al frente de la revolución que había derrocado al Sha Reza Pahlevi. En aquella revolución participó gente de todo tipo, desde liberales a comunistas, con la intención de echar al rey e instalar una democracia; pero esa revolución quedó secuestrada por los ayatolas.

Con el apoyo de los militares, los ayatolas obligaron a las mujeres a taparse y convirtieron la religión en el centro de la vida social y política. Muchos de los que protagonizaron la revolución fueron ahorcados o tuvieron que exiliarse; la represión contra los comunistas fue especialmente feroz. El llamado Líder Supremo de la revolución se convirtió en el nuevo rey persa: primero Jomeini y luego, cuando éste murió en 1989, Jamenei, que sigue mandando hoy y fue designado a dedo por Jomeini.

Hay elecciones, sí, pero el sistema está diseñado de manera que los tribunales electorales impiden presentarse a los candidatos que pueden ser una amenaza. Y luego, si un presidente quiere hacer reformas, se lo impide la figura del Líder Supremo, que puede derribarlo. En resumen: una dictadura que además aplica a rajatabla los preceptos más conservadores de la religión musulmana. Y que, a pesar del descontento de los jóvenes, piensa durar cuarenta años más.

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