Las cosas, claras y el 'Brexit', espeso
La primera ministra británica, Theresa May, ha dejado por fin claras las cosas. El Reino Unido se irá completamente del mercado único europeo. No firmará un acuerdo de asociación como el que tiene, por ejemplo, Noruega. Buscará, en todo caso, un tratado de libre comercio como el que acaban de firmar Canadá y la Unión Europea; pero el Reino Unido se saldrá del mercado único, y no estará, por tanto, obligado a aceptar la libre circulación de trabajadores europeos.
Se han hecho muchas interpretaciones al resultado del referéndum para salirse de la Unión Europea. Se han buscado muchas causas al "no" a la Unión Europea, pero está claro que hubo una fundamental: el deseo de muchos británicos de cerrar las fronteras al resto de los europeos y controlar la inmigración. Desde luego, ésa es la causa con la que se ha quedado Theresa May, que lo dijo claramente ayer en su discurso: "Los británicos votaron por la salida para controlar nuestras fronteras". Y, por eso, May está dispuesta a correr el riesgo para la economía británica que implica la salida de la Unión y, de paso, causar serios problemas a la propia economía europea.