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Un niño con un botón atómico

Se acumulan las evidencias de que Donald Trump es un presidente impulsivo, caprichoso, colérico, rencoroso, mal informado, sin interés por aprender y con dificultades de concentración.

Lo que está pasando en Estados Unidos es grave porque estamos hablando de la primera potencia militar y económica del mundo. Estamos hablando del hombre que tiene en sus manos el botón atómico más grande, él mismo lo ha dicho, y el que puede provocar una crisis económica mundial con sus decisiones.

En todas partes hay luchas por el poder, intrigas palaciegas y desavenencias internas dentro del Gobierno. Si estuviéramos hablando de cualquier país pequeño, la cosa sería incluso divertida, pero hablamos de Estados Unidos.

Se acumulan las evidencias de que Donald Trump es un presidente impulsivo, caprichoso, colérico, rencoroso, mal informado, sin interés por aprender y con dificultades de concentración. Vamos, un perfil muy tranquilizador para el resto del mundo. Los libros de su exasesora Omarosa Manigault y del periodista Bob Woodward y el artículo anónimo publicado por The New York Times suministran más testimonios de esos defectos del presidente.

Pero a Trump esto no le viene del todo mal: le permite agitar la idea de que hay una conspiración contra él y de que está rodeado de traidores. Los electores estadounidenses tendrán una buena ocasión de decidir a quién creen dentro de dos meses, cuando habrá elecciones parlamentarias.

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