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China, líder en alta velocidad

El tren de alta velocidad es en China una alternativa real al avión y representa el medio de transporte más eficiente para reducir las emisiones de CO2 y por tanto para combatir el cambio climático.

Al tiempo que es el mayor emisor de CO2, China es también líder mundial en el ferrocarril de alta velocidad. Tras comenzar a invertir de forma masiva en 2008, ha construido en tiempo récord una extensa  red que alcanza los 30.000 kilómetros. Ello supone las dos terceras partes de las líneas de alta velocidad que hay en el mundo. 

El trayecto Shangai-Pekin con 1.318 km es el más largo construido en un solo tramo. Uno de estos trenes, espaciosos y cómodos, parte a las 12:00 de la estación de Shangai, 22 minutos después el tren alcanza su velocidad máxima de 339 Km/h. En cuatro horas y media el tren llega a Pekín. 

El tren de alta velocidad es en China una alternativa real al avión y representa el medio de transporte más eficiente para reducir las emisiones de CO2 y por tanto para combatir el cambio climático. ¿Podría así convertirse China en el modelo a seguir por otros países? El país invierte mucho dinero en ello no solo por razones económicas, sino también políticas. Puede asegurar la unidad del país, lo que es muy importante para Pekín.

En 2014 llegó el TAV a Üruümqi, capital de la región autonoma de Xinjiang, la patria de los represaliados uigures. El ferrocarril es también un instrumento de dominio. Además, el TAV sigue una lógica económica. En su estrategia "Made In China 2025" Pekín ha clasificado el ferrocarril con el objetivo de convertirlo en uno de los 10 sectores líder a nivel mundial. En la actualidad China Railway Rolling Stock Corporation (CRRC) es el mayor productor de maquina herramienta del ferrocarril. Cada kilómetro de alta velocidad en China cuesta entre 17 y 21 millones de dólares, aproximadamente la tercera parte de lo que cuesta en otros países.             

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