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Hace falta calma en Venezuela

Mientras no se demuestre lo contrario, Nicolás Maduro es el presidente electo, y Henrique Capriles hasta ahora no ha presentado pruebas de fraude electoral.

Henrique Capriles no es un fascista, como se empeña en repetir una y otra vez Nicolás Maduro, ni está preparando un golpe de Estado, como también insiste el presidente electo venezolano.

Henrique Capriles es el candidato de la oposición venezolana, ha llevado a cabo una campaña electoral excelente, ha perdido las elecciones por poco y ha hecho, simplemente, lo que suelen hacer todos los que pierden las elecciones por poco: pedir un recuento.

Maduro se ha negado al recuento y está en su derecho; no es el primero ni será el último que se niega a un recuento. A lo que no tiene derecho es a criminalizar a Capriles.

Algunos dirigentes chavistas ya están pidiendo que Capriles sea encarcelado. Ni tampoco tiene derecho Maduro a criminalizar a los periodistas. Como en casi todos los países, hay medios favorables al Gobierno y medios contrarios al Gobierno.

Y a Maduro se le olvida que tiene una ventaja que no tienen los presidentes de otros países: todas las televisiones venezolanas están obligadas por ley a interrumpir en cualquier momento sus programas para transmitir cualquier aparición del presidente cuando éste lo desee.

Mientras no se demuestre lo contrario, Nicolás Maduro es el presidente electo, y Capriles hasta ahora no ha presentado pruebas de fraude electoral. Habría sido mejor un recuento y que la Comisión Nacional Electoral no hubiera corrido tanto para proclamar presidente a Maduro. Pero ahora lo importante es llamar a la calma y que se terminen los incidentes violentos.

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