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Europa mira; no puede hacer otra cosa

Esto es un problema de la política interior británica. La oposición toma sus decisiones intentando derribar a May, no pensando en Europa. Los conservadores, por contra, están librando su batalla final

Theresa May consiguió ayer convencer a un puñado de diputados de su propio partido, el Conservador. Hace mes y medio, 118 diputados conservadores votaron en contra del acuerdo firmado por May con la Unión Europea. Ayer fueron 75 los que votaron en contra. Y como toda la oposición también votó en contra, pues el resultado es que el acuerdo ha sido rechazado por segunda vez.

Los diputados tienen hoy otra cita. Esta vez tienen que decidir si quieren salirse de la Unión Europea sin acuerdo, es decir, dando un portazo. Los diputados de la oposición van a votar que no, que no quieren irse con un portazo; basta con que se les una veinte diputados conservadores para ganar la votación. Y hay más de veinte diputados conservadores que, hasta ahora, han manifestado que no quieren una salida sin acuerdo.

La Unión Europea espera, no puede hacer otra cosa. Esto es un problema de la política interior británica. La oposición, como es lógico, toma sus decisiones intentando derribar a May, no pensando en Europa. Los conservadores están librando su batalla final, después de una guerra interna de muchos años, entre los proeuropeos y los antieuropeos. Y los platos rotos los pagan los 500 millones de europeos.

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