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La herida del Brexit 10 años después: la crisis política y económica en Reino Unido alimenta la idea del ‘rejoin’

Un decenio después de la salida de la UE, Starmer será el sexto primer ministro en dimitir, la economía sigue sin funcionar y crece el independentismo.

El Big Ben, con las banderas de la UE y Reino Unido delante. Foto: EITB Media

Diez años después del referéndum que cambió para siempre el rumbo del Reino Unido, la herida del Brexit sigue abierta. El 23 de junio de 2016, la salida de la Unión Europea se impuso por un ajustado 51,9 % de los votos frente al 48,1 % que apostó por el remain.

Una década más tarde, las consecuencias políticas y económicas y territoriales de aquella decisión siguen marcando la política británica. La dimisión de Keir Starmer será la sexta de un primer ministro británico en apenas 10 años, la economía sigue sin carburar y, a nivel territorial, el independentismo suma apoyos en Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Lo prometido por los partidarios del Brexit está lejos de cumplirse, y gana peso un debate que parecía inimaginable: el del posible rejoin, el regreso a la UE.

Starmer, una dimisión más

La dimisión de Keir Starmer como líder laborista y como primer ministro, anunciada este lunes, ha coincidido con este 10 aniversario del Brexit y se convierte en el ejemplo paradigmático de la crisis en que vive el Reino Unido. Una vez se consume, Reino Unido habrá tenido seis primeros ministros en diez años y se preparará para recibir al séptimo.

La crisis de liderazgo laborista también está estrechamente vinculada al ascenso de la extrema derecha. El crecimiento de Reform UK ha disparado las alarmas en el partido, donde muchos consideran que el sucesor de Starmer tendrá más opciones de contener el avance de Nigel Farage y reconectar con parte del electorado perdido.

La sucesión de primeros ministros

David Cameron convocó el referéndum tras ganar las elecciones de 2015 con mayoría absoluta. Perdió la apuesta y dimitió al día siguiente de la consulta. Le sucedió Theresa May, que activó en marzo de 2017 el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea bajo el lema “Brexit means Brexit”, pero acabó renunciando tras casi tres años de negociaciones fallidas.

Boris Johnson logró desbloquear el proceso, sustituyendo la salvaguarda irlandesa por un nuevo sistema de controles aduaneros y consumando el divorcio el 31 de enero de 2020. Después llegaron los efímeros 44 días de Liz Truss en Downing Street, la etapa de Rishi Sunak y, finalmente, Starmer.

Las negociaciones con Bruselas estuvieron marcadas por la cuestión de Irlanda del Norte. Tras años de tensiones, Londres y la UE alcanzaron finalmente un acuerdo comercial el 24 de diciembre de 2020, apenas una semana antes de que expirara el período de transición.

La economía

En el terreno económico, los balances son poco alentadores. La Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR) estima que el Brexit reducirá a largo plazo el tamaño de la economía británica en un 4 % respecto al escenario de permanencia en la UE. Otros estudios elevan el impacto hasta entre el 6 % y el 8 % del PIB. También se prevé una caída del 15 % tanto de las exportaciones como de las importaciones. Aunque Londres ha firmado acuerdos comerciales con países como Australia, Nueva Zelanda o Japón, incluso el propio Gobierno británico ha reconocido su alcance limitado.

Todo ello ha reabierto el debate sobre la relación con Europa. Según una encuesta de Ipsos, el King's College de Londres y UK in a Changing Europe, solo el 43 % de los británicos considera hoy acertada la decisión de Cameron de convocar el referéndum, frente al 66 % de 2016. Además, el 48 % cree que el Brexit fue peor de lo que esperaba y apenas un 9 % opina que fue mejor. Sin embargo, la posibilidad de un segundo referéndum sigue dividiendo al país: un 48 % estaría a favor y un 27 % en contra.

Auge del independentismo

Paradójicamente, el Brexit también ha impulsado nuevas expresiones de identidad nacional. El auge del nacionalismo escocés era previsible, pero el fenómeno se ha extendido también a Gales. El investigador Igor Calzada destaca cómo el galés ha ganado visibilidad incluso fuera de su territorio tradicional, con más presencia en medios nacionales y en la vida cultural británica. Las recientes elecciones locales y regionales han confirmado además el fortalecimiento de las fuerzas nacionalistas en Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

Diez años después, el Reino Unido sigue buscando respuestas a una pregunta que parecía cerrada en 2016. La salida de la UE se consumó hace un decenio. Sus consecuencias, en cambio, siguen escribiéndose.

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