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Del pino al eucalipto: radiografía de un bosque en transformación

Durante las últimas tres décadas, la masa forestal de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa ha aumentado en superficie. No ha sido un gran salto, pero sí un cambio de tendencia. Actualmente, los bosques ocupan el 54,81 % del suelo de la CAV y la especie con más presencia sigue siendo el pino radiata, aunque ha retrocedido un 17,81 %.

La llegada de la primavera devuelve poco a poco el verdor al paisaje de la Comunidad Autónoma Vasca, donde los bosques desempeñan un papel fundamental. Más allá de su valor estético, las masas forestales conforman un sistema vivo, dinámico y en permanente evolución, tal y como evidencian los datos del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco.

Aunque la superficie forestal de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa apenas ha variado en los últimos 30 años, su estructura, distribución y composición sí se han ido transformando poco a poco. En la actualidad, los bosques ocupan el 54,81 % del suelo de la CAV: 396 003 hectáreas, el equivalente a 554,6 campos de fútbol y casi 6000 hectáreas más que en 1996.

Detrás de esta imagen general, sin embargo, la evolución ha sido desigual según el territorio. En Bizkaia, la superficie forestal ha pasado de 128 244 a 132 057 hectáreas, mientras que en Gipuzkoa también ha aumentado, al pasar de 118 255 a 122 020 hectáreas. Álava, por su parte, sigue siendo el territorio con mayor superficie forestal, aunque en este periodo ha perdido 1581 hectáreas, el equivalente a 2214 campos de fútbol.

El mapa forestal no es homogéneo

Las diferencias entre territorios reflejan que la evolución de los bosques no ha sido uniforme. Mientras en algunas zonas la superficie forestal ha aumentado, en otras se ha mantenido estable o ha descendido ligeramente. Detrás de estas variaciones pueden estar factores como el uso del suelo, el modelo forestal o las políticas de plantación. Porque el bosque no es solo un elemento natural: también está ligado a la actividad económica y a la gestión del territorio. 

La titularidad forestal, de hecho, también dibuja un mapa muy desigual. En el conjunto de la CAV, el 57,9 % de los bosques son de propiedad privada y el 42,1 % de titularidad pública. Pero esa distribución cambia de forma notable según el territorio. Álava presenta un predominio claro de la propiedad pública: el 76,5% de su superficie forestal está en manos de las administraciones, frente al 23,5% de titularidad privada. En Bizkaia y Gipuzkoa, en cambio, ocurre lo contrario: en Bizkaia, el 75,9% de los bosques son privados, y en Gipuzkoa ese porcentaje asciende al 78,5%.

El cambio más significativo que muestran los datos de las últimas décadas, sin embargo, es la composición de los bosques. El Pinus radiata ha sido durante años una de las principales especies forestales de la CAV, pero en los últimos años ha retrocedido. Si en 2005 ocupaba 114 304 hectáreas, en 2025 ha bajado a 93 952 hectáreas (-17,81 %), lo que supone una pérdida de más de 20 000 hectáreas en 20 años.

Otras especies, sin embargo, se han extendido considerablemente. El caso más llamativo es el del eucalipto brillante (Eucalyptus nitens), que en 2005 ocupaba únicamente 1854 hectáreas y en 2025 ha alcanzado las 13 858. Al mismo tiempo, el bosque mixto atlántico también ha aumentado de 35 627 hectáreas a 40 5033.

¿Cuál es la situación a nivel municipal?

Estas tendencias también se reflejan a escala municipal y comarcal. Hay zonas donde la superficie forestal ha sido tradicionalmente muy elevada, mientras que en otras no hay presencia de bosque, como ocurre en Sestao. También existen municipios en los que una especie concreta define casi por completo el paisaje.

Es el caso de Valdegovía, en Álava, el municipio con mayor superficie forestal de toda la CAV, con 14 543 hectáreas. El 85,3% de esa superficie es de titularidad pública y la mitad está cubierta por pino silvestre (Pinus sylvestris), por delante de la encina (Quercus ilex).

En Orozko, en Bizkaia, predomina el pino radiata (Pinus radiata): más de la mitad de la superficie forestal del municipio está ocupada por esta especie foránea, en su mayor parte en manos privadas. Además, Orozko es el municipio de la CAV que concentra la mayor superficie de este tipo de pino, por delante de Zeberio, Ayala, Amurrio y Oñati.

Álava es, en conjunto, el territorio donde más peso tienen las especies autóctonas. La mayor parte de su superficie forestal es pública y predominan especies como el haya (Fagus sylvatica) y la encina (Quercus ilex), entre otras.

En el extremo opuesto se sitúa Bizkaia, donde predominan las especies alóctonas, introducidas para plantaciones forestales de carácter productivo. Se trata, en su mayoría, de masas de propiedad privada vinculadas a la producción maderera. En las zonas de montaña destacan sobre todo el pino radiata (Pinus radiata), el abeto Douglas (Pseudotsuga menziesii) y el eucalipto azul (Eucalyptus globulus). Junto a Orozko, municipios como Zeanuri, Markina-Xemein, Aulesti y Mendexa concentran algunas de las mayores superficies de este tipo de plantaciones.

Gipuzkoa, por su parte, presenta una situación intermedia, con una presencia destacada de pinares de especies foráneas, pero también con extensos hayedos (Fagus sylvatica) en municipios como Ataun y Oñati, especialmente en las zonas de montaña.

Navarra, dividida en dos realidades

En Navarra, según los últimos datos publicados por el Instituto de Estadística de Navarra (Nastat), en 2025 la comunidad foral contaba con 615 548,64 hectáreas de superficie forestal, lo que ocupa el 59,3 % del suelo del territorio, 5,9 % más que hace 20 años. “Dónde antes había cultivos, el bosque se está expandiendo”, apunta Igor Erbiti Saizar, ingeniero forestal de la consultora Lur Geroa.

El mapa forestal de este territorio, sin embargo, muestra dos realidades claramente diferenciadas: norte y sur; montaña pirenaica y la Ribera. Así, podemos ver municipios como Burgui (92,4 %), Sarriés (91,7 %) o Garde (90,5 %), donde el monte domina claramente el paisaje, el bosque ocupa gran parte del territorio, mientras que en el extremo opuesto aparecen localidades de la Ribera y el entorno urbano, como Oco (2,4 %), Barillas (2,7 %), Burlada (3,3 %) o Pamplona (6,4 %), con una presencia forestal muy reducida.

En cuanto a las especies forestales en la comunidad foral, Erbiti Saizar explica que replica la situación alavesa: la mayoría de los bosques son públicos y predominan las frondosas, con hayas, robles, bosques autóctonos y pinos rojos, entre otros.

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