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Deuda, rescate y bancos centrales: así funciona la cosa

La gente que mete su dinero en el mercado financiero lo que quiere es seguridad. Que haya una garantía de que tú metes tu dinero, haces unos beneficios con él, y luego lo retiras cuando lo necesitas.

La gente que mete su dinero en el mercado financiero lo que quiere es seguridad. Que haya una garantía de que tú metes tu dinero, haces unos beneficios con él, y luego lo retiras cuando lo necesitas. Si no tienes garantías de que vas a recuperar tu dinero, no lo metes en ese mercado. O bien, si decides arriesgarte, pides mucho más beneficio por tu dinero, exiges unos tipos de interés más altos.

Esto le está pasando a Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia. Al final, lo que hay es un miedo a que no puedan acabar devolviendo todo el dinero que han pedido prestado. Y los acreedores quieren un avalista, alguien que les devuelva su dinero si esos estados no pueden. Ese avalista solo puede ser el Banco Central Europeo, que es el que tiene la máquina de hacer dinero.

Pues bien, por fin el Banco Central Europeo dice que está dispuesto a comprar deuda de los países en dificultades. Y, además, esos países van a poder pedir muy pronto dinero al nuevo fondo de rescate europeo. Por tanto, si los países en dificultades van a recibir dinero de todas partes, del Banco y del Fondo, lo lógico es que los inversores se tranquilicen, porque alguien les está garantizando su dinero.

¿Que eso va a traer un mayor empobrecimiento de esos países? ¿Que se van a desmantelar los sistemas de protección social? ¿Que la economía va a seguir contrayéndose? ¿Que va a haber más parados? ¿Que los pensionistas van a vivir peor? Eso a los inversores les trae sin cuidado. Lo único que quieren es recuperar su dinero. Ah, y con los beneficios generados por unos tipos de interés muy elevados que esos mismos inversores han impuesto durante los últimos años.

La gente que mete su dinero en el mercado financiero lo que quiere es seguridad. Que haya una garantía de que tú metes tu dinero, haces unos beneficios con él, y luego lo retiras cuando lo necesitas. Si no tienes garantías de que vas a recuperar tu dinero, no lo metes en ese mercado. O bien, si decides arriesgarte, pides mucho más beneficio por tu dinero, exiges unos tipos de interés más altos. Esto le está pasando a Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia. Al final, lo que hay es un miedo a que no puedan acabar devolviendo todo el dinero que han pedido prestado. Y los acreedores quieren un avalista, alguien que les devuelva su dinero si esos estados no pueden. Ese avalista solo puede ser el Banco Central Europeo, que es el que tiene la máquina de hacer dinero. Pues bien, por fin el Banco Central Europeo dice que está dispuesto a comprar deuda de los países en dificultades. Y, además, esos países van a poder pedir muy pronto dinero al nuevo fondo de rescate europeo. Por tanto, si los países en dificultades van a recibir dinero de todas partes, del Banco y del Fondo, lo lógico es que los inversores se tranquilicen, porque alguien les está garantizando su dinero. ¿Que eso va a traer un mayor empobrecimiento de esos países? ¿Que se van a desmantelar los sistemas de protección social? ¿Que la economía va a seguir contrayéndose? ¿Que va a haber más parados? ¿Que los pensionistas van a vivir peor? Eso a los inversores les trae sin cuidado. Lo único que quieren es recuperar su dinero. Ah, y con los beneficios generados por unos tipos de interés muy elevados que esos mismos inversores han impuesto durante los últimos años.

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