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Esperando a 'Sandy'

Nueva York 'cierra' ante la llegada del huracán. Agua, pan y pilas, agotados en las tiendas.

Nueva York es una ciudad cerrada. Los teatros de Broadway han suspendido sus funciones, casi todas las tiendan y restaurantes están cerrados y se han agotado mucho productos en las tiendas, sobre todo agua, pan, pilas y en algunos sitios la cerveza. Las baldas de patatas fritas y golosinas también están medio vacías.

Y es que el huracán 'Irene' que amenazó la ciudad hace poco más de una año nos enseñó que las alertas de huracanes llegan con un día y medio de antelación y hay que pasar muchas horas esperando sentados en casa frente al televisor o Internet.

El taxi, el coche particular, y la bici o las piernas de uno son la única forma de moverse por la ciudad, las entradas de metro están clausuradas y no hay ningún autobús.

El alcalde Mike Bloomberg ha decidido que lo más seguro para hacer frente el huracán 'Sandy' es que nadie salga de casa, ni los neoyorquinos ni los miles de turistas que andan despistados por la ciudad preguntando si lo que se avecina es una tormenta tan monstruosa como la pintan.

Muchos de los 375.000 neoyorquinos que han recibido la orden de evacuación están en casas de amigos o familiares, y sólo los que no tenían otro remedio o dinero para un hotel se han ido a los refugios que ha puesto en ayuntamiento en universidades y escuelas públicas.

Muchos miles han decidido ignorar la orden de evacuación y se han quedado en sus casas, cuando la amenaza se llamaba 'Irene' apenas hubo unas pocas zonas inundadas y han decidido tentar a la suerte.

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