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El atentado contra la mezquita y la guerra religiosa

El objetivo del Daesh es que alguien responda a sus atentados con otro atentado, y que así se extienda la impresión de que hay una guerra mundial entre musulmanes y no musulmanes.

Como Donald Trump ocupa todo el espacio informativo con su frenética actividad, no hemos dedicado la atención necesaria al ataque contra la mezquita de Quebec. Sin embargo, es un atentado muy preocupante, por el número de víctimas, seis muertos y ocho heridos graves, y por lo que significa. Es un ataque antimusulmán y ha sido perpetrado, al parecer, por un quebequés francófono. Un anticipo de esa guerra de religiones que los yihadistas del Daesh quieren que estalle con sus ataques a civiles en numerosos países.

Los del Daesh ya atacaron a Canadá en 2014, cuando un soldado y un policía resultaron muertos en dos atentados yihadistas. El objetivo del Daesh es provocar una respuesta, que alguien responda a sus atentados con otro atentado, y que así se extienda la impresión de que hay una guerra mundial entre musulmanes y no musulmanes. En ese contexto, el Daesh se presentaría como defensor de todos los musulmanes y conseguiría asentar su califato. Es evidente que no hay que caer en esa trampa. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha reaccionado con rapidez, calificando de acto terrorista el atentado contra la mezquita, y ha repetido que Canadá seguirá siendo un país multicultural y de acogida.

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