Macron, siempre en el centro
El presidente francés, Emmanuel Macron, sabe cómo tratar a su colega estadounidense, Donald Trump. Trato cordial, palmaditas en la espalda y, sobre todo, hacerle sentir un tipo importante. Llevarle a visitar la tumba de Napoleón y luego a cenar a la Torre Eiffel. Hacerle ver a Trump que no está solo, aunque Trump insista en aislarse. El objetivo aparente de Macron es intentar convencer a Trump de que no abandone el Acuerdo de París, es decir, el pacto mundial contra el cambio climático.
Pero hay otro objetivo más profundo: convertirse en una pieza diplomática fundamental haciendo de intermediario entre Trump y la alemana Merkel. Las relaciones entre Alemania y Estados Unidos atraviesan un momento bajo. Entre otras cosas, por el gasoducto proyectado entre Alemania y Rusia por el mar Báltico, para llevar directamente el gas ruso a Alemania sin pasar por otros países europeos. Eso choca con los planes de Trump de vender más gas licuado estadounidense a los europeos, para lo cual necesita primero que los europeos dejen de comprar gas ruso.
Ayer Macron se reunió también con Merkel, a la que intenta convencer de que relaje la austeridad económica. Merkel le dijo que espere a las elecciones alemanas de septiembre. Macron, que se define como centrista, intenta colocarse en el centro de la diplomacia mundial.