Sergio Monedero: 'Un retrato es como boxear; un combate entre dos personas
1. ¿Por qué elegiste fotografiar boxeadores? ¿Qué es lo que te atrajo de ellos?
Me atrajo el tema en sí, me parecía interesante porque hoy en día el boxeo está muy de moda. Además me parecía un deporte duro y vi que tenía una filosofía muy especial. Yo he practicado artes marciales durante años y creo que eso también influyó de alguna manera en la elección del tema. 'Boxeadores' es el resultado de ese cóctel. Así que un día me acerqué a un gimnasio que no conocía y comencé a documentar lo que sucedía entre aquellas cuatro paredes (y entre las cuatro cuerdas del ring). Poco después vi que tenía una buena ocasión para hacer unos cuantos retratos y me puse ello.
2. Hay muchos tópicos, y muy extendidos, ligados al mundo del boxeo. Tú has pasado dos años intensos en contacto con este deporte y la gente que lo practica, has fotografiado a más de 100 de ellos… ¿cuáles de esos tópicos has conseguido superar?
En la mayoría de los casos, esos tópicos son fruto de la ignorancia. Visto desde fuera, te imaginas algunas cosas se una manera muy concreta, y luego, cuando conoces más de cerca ese mundo, ves que la realidad es totalmente diferente. Yo también tenía mis tópicos y en estos dos años he visto lo equivocado que estaba: pensaba que los boxeadores eran gente violenta, agresiva… y no es así. Hay de todo, es verdad y la gente practica este deporte por razones muy diferentes, pero yo me he encontrado con personas con estudios universitarios, trabajadores que liberan el estrés del día a través de este deporte… personas alejadas del estereotipo de otros años. He conocido personas muy sensibles, muy humildes… Nada que ver con el tipo marginal que lo único que busca es meterse en peleas.
3. Un retrato fotográfico, el profesional y bien hecho, tiene mucho de ejercicio psicológico, no es algo que se haga en cinco minutos.
El retrato es un género que me interesa especialmente. Qué difícil es… ¡y qué atractivo! Para mí el retrato es un pequeño combate entre dos personas, como el boxeo, pero en este caso los púgiles son el modelo y el fotógrafo. Cuando nos ponemos frente a una cámara siempre queremos dar una imagen concreta, la que nos interesa, y el trabajo del fotógrafo es conseguir sacar la verdadera imagen de esa persona, retratarlo psicológicamente. Eso es, al menos, lo que yo he intentado. No es lo mismo estar con una persona 5 minutos o dedicarle 30-40 minutos. El tiempo corre a favor del fotógrafo. Tienes que tomarte tu tiempo con cara retratado y conocer de forma sincera a la persona que tienes delante. No sé si lo he logrado, pero esa es mi fórmula habitual de trabajo.
4. ¿Qué has hecho para "desnudar" a los boxeadores?
Antes de empezar a hacer fotos pensé en la forma de hacerlo, y me dije: 'Voy a estar con cada uno de ellos el tiempo que sea necesario para conocerlos bien, para vencer esa barrera psicológica que se suele establecer al principio, crear un clima de confianza y ver si consigo sacar su verdadera personalidad'.
Les pedía que me dijeran por qué practicaban boxeo, a qué se dedicaban, qué era lo que buscaban… Intentaba que perdieran el miedo a la cámara porque, al fin y al cabo, yo era un extraño que se había colado de repente en el gimnasio. Además, acostumbro a acercarme mucho para hacer las fotos y es muy fácil que eso intimide a la gente o les haga sentirse un poco incómodos.
5. Y para sacar más jugo al retrato, ¿es necesario que el fotógrafo también se desnude psicológicamente?
Sí, sí, por supuesto. Antes he dicho que el retrato es una pelea, pero también supone compartir ciertas cosas. Si tú le pides a alguien que te dé algo, tienes que darle algo a cambio. Si no, es imposible crear esa confianza tan necesaria para hacer una buena foto. Por lo tanto, sí, tú también tienes que desnudarte en ese sentido y la forma de hacerlo es transmitiendo cercanía y confianza.

6. Antes hemos hablado de los tópicos del boxeo. También los hay en fotografía, como la típica cuestión de optar por el blanco y negro o por el color. En tu caso, ¿por qué te has decidido por el blanco y negro?
Tuve muy claro desde el principio que este iba a ser un trabajo en blanco y negro porque era lo que mejor expresaba lo que yo quería transmitir: diferentes sentimientos, situaciones… Además, estéticamente, quería crear un contraste muy claro entre luz y sombra, y para eso nada mejor que el blanco y negro.
7. ¿Qué es lo que has querido transmitir a través de estos retratos?
Quería mostrar sentimientos que todos conocemos y que experimentados habitualmente: preocupación, miedo, orgullo… Sentimientos que nos afectan a todos. Para eso hablaba con cada persona e intentaba averiguar qué sentimiento expresaba mejor. Pero no me gusta decir qué es lo que he querido transmitir con cada foto, no me gustan los pies de foto. Con algunos retratos hay más libertad de interpretación que con otros. La verdad es que he hecho la prueba y he visto que de un mismo retrato pueden darse diferentes lecturas dependiendo sobre todo de las propias experiencias del espectador.
8. Hacer fotos se ha convertido en algo habitual hoy en día, es casi un gesto más. ¿Nos cuesta menos ponernos frente a una cámara o sigue habiendo cierta incomodidad a la hora de sentirnos observados?
Hay un poco de todo; a algunos no les incomoda en absoluto ponerse ante una cámara, se sienten cómodos, pero a otros, en cambio, les cuesta un mundo. Creo que hay entra en juego el factor psicológico, y no es lo mismo hacer una foto con un móvil, que es un instrumento pequeño, que con una cámara réflex. También hay que tener en cuenta cuál es tu forma de mirar fotográficamente y cómo haces las fotos. Yo ya he dicho que me acerco mucho, y algunos se asustan y se ponen algo nerviosos. Pero al final consigo que se sientan cómodos. Y muchos acaban sorprendiéndose.
9. La fotografía se ha democratizado en los últimos años. Todos llevamos una cámara encima, en nuestro teléfono móvil. ¿Podemos decir que todos somos fotógrafos o eso son palabras mayores?
Es verdad que cada vez hay más cámaras y que se hacen muchísimas fotos, en ese sentido todos somos "fotógrafos", todos tenemos cámaras. También hemos vendido parte de nuestra privacidad cuando colgamos selfies en redes sociales, o la foto de lo que vamos a comer en un restaurante… Pero yo no sé si eso es fotografía propiamente dicha, o si se puede llamar fotógrafo al que hace eso. Creo que hacer una foto conlleva cierto punto de reflexión, pensar qué es lo que quieres sacar, cómo, con qué mirada… Por eso, para mí, los selfies y las fotografías que se hacen sin pensar no son fotografía; tiene que haber un proceso de reflexión previo, sin ninguna duda.
10. ¿Ese proceso de reflexión es lo que da magia a una fotografía? ¿Qué es lo que te atrae a ti de ella?
Creo que la fotografía tiene magia de por sí. Yo empecé con mi aita, él era muy aficionado. Aún recuerdo estar esperando a que se revelaran las fotos para ver qué aparecía en el papel. Eso era ya de por sí mágico. Hoy en día disfruto un montón haciendo fotos, es una afición maravillosa, me ha dado muchos momentos y he conocido a un montón de gente. Y, aunque parezca mentira, a veces llevar una cámara en las manos te permite acceder a ciertas situaciones, por lo que es una excusa para vivir experiencias diferentes. Además, y lo digo en serio, los fotógrafos tenemos el 'superpoder' de parar el tiempo. Por eso me gusta tanto la fotografía documental, porque capturas para siempre momentos únicos, que no se repetirán jamás, ni siquiera bajo las mismas circunstancias. Y esa idea siempre la tengo presente en mi cabeza.
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