El embrollo islandés
Los ciudadanos islandeses han rechazado en referéndum devolver el dinero que los bancos islandeses estafaron a ciudadanos extranjeros, especialmente de Gran Bretaña y Holanda.
Los gobiernos de esos dos países tuvieron que utilizar sus fondos de garantía de depósitos para devolver a sus ciudadanos el dinero que habían perdido, y después reclamaron al Estado islandés ese dinero.
El Gobierno islandés negoció con el británico y el holandés la devolución en un plazo de 35 años, y esto es lo que los votantes islandeses han echado atrás en un referéndum.
Anteriormente, también habían dicho que no a otro pacto entre Islandia, Gran Bretaña y Holanda que era aún peor para los islandeses, porque establecía devolver el dinero en un plazo más corto y a un tipo de interés mayor.
Los islandeses dicen que no tienen por qué pagar todos conjuntamente los fraudes cometidos por sus banqueros, pero el problema es complejo a causa de su dimensión internacional.
Los ciudadanos islandeses han recuperado sus ahorros, porque el Estado islandés los garantizó con su fondo de garantía de depósitos; pero no cubrió el dinero en el extranjero de los bancos islandeses, lo cual habría arruinado a muchos británicos y holandeses si sus respectivos gobiernos no les hubieran rescatado.
Además, los antiguos bancos privados islandeses ahora son estatales, porque fueron nacionalizados tras la crisis. Por eso, Londres y La Haya quieren llevar a Reikiavik ante los tribunales.
Es un asunto muy complejo porque los ciudadanos islandeses han tomado una decisión democrática claramente respaldada en las urnas, pero Gran Bretaña y Holanda tienen también argumentos muy sólidos de su lado.