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El yihadismo es una amenaza mundial

El atentado de Lahore confirma que el yihadismo es un problema mundial. Los yihadistas matan civiles en Bélgica y en Nigeria, en Francia y en Irak, en Estados Unidos y en Siria.

30 niños muertos, 30. Y 72 personas muertas en total. Y 350 heridas. Ese es el balance del atentado cometido en Lahore, Pakistán, el domingo. Un balance que deja pequeña a la masacre sucedida en Bruselas.

Los autores de semejante salvajada, los de siempre: los yihadistas. Pakistán es uno de los países más golpeados por este tipo de atentados. El año pasado causaron más de 1.000 personas muertas.

Los talibanes que atacaron el domingo en un parque de Lahore dicen que iban contra los cristianos, que estaban celebrando allí el domingo de Pascua. Pero entre los muertos, la mayoría son musulmanes, porque los cristianos son una minoría muy pequeña en Pakistán. Además, una minoría perseguida.

Hay controles a la entrada de las iglesias, para intentar evitar atentados, y muchos cristianos son condenados en aplicación de la llamada Ley de Blasfemia, diseñada para complicar la vida a las minorías religiosas en uno de los países más musulmanes del planeta.

El atentado de Lahore confirma que el yihadismo es un problema mundial. Los yihadistas matan civiles en Bélgica y en Nigeria, en Francia y en Irak, en Gran Bretaña y Malí, en Estados Unidos y en Siria. En Europa, en África, en Asia y en América. Son una amenaza mundial y, por lo tanto, todo el mundo debe aliarse para combatirlos.

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