Trump va a Asia para aislar a Kim
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prosigue su viaje por Asia. Uno de los principales objetivos de ese viaje es aislar, aún más, a Corea del Norte. Ha pasado ya por Japón y Corea del Sur, donde, lógicamente, ha encontrado simpatía y comprensión.
Los dos países se siente amenazados por los misiles de Corea del Norte y Trump les ha asegurado que Estados Unidos les defenderá si son atacados por Kim Jong-un. Pero ahora está en China, y eso ya es otra cosa. China también está preocupada por lo que está haciendo Kim Jong-un.
No le conviene a Pekín un conflicto internacional al que China podría verse arrastrada; China lo que quiere es seguir creciendo económicamente para convertirse en la primera potencia mundial de aquí a 30 años.
El presidente chino, Xi Jinping, tiene en teoría mucha capacidad de influencia sobre Kim Jong-un. La mayor parte de las escasas exportaciones de Corea del Norte van a China. Si China cerrase la puerta a esas exportaciones, la economía norcoreana se hundiría. Y, sin embargo, Kim sigue haciendo lo que le da la gana, sin hacer demasiado caso a las presiones chinas.
Por eso, Trump quiere convencer a Xi de que presione más. Pero ya ha cometido Trump un error. Ha llegado a Pekín en plan ordeno y mando, y los chinos ya le han respondido que a ellos nadie les dice lo que tienen que hacer.