Juego peligroso en Siria
Sigue el juego peligroso en Siria. Los rusos han sacado los barcos que tienen en la base de Tartus a altamar, para evitar que un posible ataque estadounidense les pille en el puerto. Los sirios han llevado sus aviones a la base de Latakia, en la que están los aviones rusos; así, si Estados Unidos ataca a la aviación siria, estará atacando también a Rusia. Estados Unidos ya tiene un portaviones en la zona y otro está cruzando el Atlántico para unirse al despliegue.
El presidente francés, Emmanuel Macron, está dispuesto a participar en un ataque limitado contra Bashar Al-Assad; lo mismo dice la primera ministra británica, Theresa May, aunque no está claro que el Parlamento le deje. Los iraníes refuerzan sus posiciones en Siria, Israel pone en alerta a sus fuerzas armadas y el Hizbolá libanés se prepara para una guerra con Israel. Y mientras, todos pendientes del Twitter de Donald J. Trump, que dice una cosa en el tuit de las ocho de mañana y lo contrario en el de las nueve.
El único que sale ganando de todo esto es Assad. Ha conseguido derrotar a los rebeldes en Guta, con lo cual ya controla toda la región de Damasco, y cada vez está más cerca de ganar esta absurda guerra que dura ya siete años.