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Trump se sale con la suya

Cuando solo llevaba una semana en la Casa Blanca, firmó un decreto que prohibía la entrada en EE.UU. a los ciudadanos de siete países musulmanes. El TS ha dictado que no hay discriminación religiosa.

Cuando solo llevaba una semana en la Casa Blanca, Donald Trump firmó un decreto que prohibía la entrada en Estados Unidos a los ciudadanos de siete países musulmanes. Trump dijo que lo hacía por seguridad nacional, dando a entender que de esos países provenían terroristas yihadistas.

Varios tribunales tumbaron esa medida, fallando que discriminaba por motivos religosos. Trump modificó el decreto, reduciendo el número de países musulmanes a cinco (Irán, Libia, Somalia, Siria y Yemen) y, muy astuto, añadió a dos países no musulmanes, Corea del Norte y Venezuela.

La diferencia es que, en el caso de Venezuela, la prohibición de entrada solo afecta a determinadas personas relacionadas con el Gobierno de Maduro, mientras en el caso de los países musulmanes afecta a todos sus ciudadanos.

Pero esa treta ha bastado para que el Tribunal Supremo, que tiene mayoría de jueces conservadores, dictamine que no hay discriminación religiosa y que el presidente, en el uso de sus poderes, sí puede aprobar un decreto de ese tipo. Con eso, Trump ha conseguido una enorme victoria política, porque ha puesto en práctica la que fue una de sus principales promesas durante la campaña electoral.

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