Macri mete la tijera en Argentina
El presidente argentino, Mauricio Macri, ha reconocido que el ajuste económico que va a llevar a cabo para reducir el déficit causará más pobreza en el país. Los subsidios al transporte y a la electricidad, que benefician a los más pobres, van a desaparecer. La inflación desbocada y la profunda devaluación de la moneda se están comiendo el poder adquisitivo. Y el gasto social se va a reducir. Todo ello en un intento desesperado de bajar el déficit público para que el Fondo Monetario Internacional le preste a Argentina 50.000 millones de dólares.
El problema de Argentina es siempre el mismo: gasta mucho más de lo que produce, el agujero lo cubre con préstamos internacionales, y siempre llega un momento en que no puede devolver los préstamos y tiene que hacer un ajuste fuerte. Les ha pasado a todos los gobiernos.
Macri ganó las elecciones prometiendo que eso ya no iba a suceder. Acusaba a su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, de haber gastado demasiado dinero en subvenciones. Macri decía que iba a aplicar una política económica más liberal para ganar la confianza de los mercados. Ni dos años le ha durado esa confianza y Argentina está otra vez al borde del precipicio económico.