Hace falta la soberanía energética
Lo que está sucediendo con Arabia Saudí debe llevarnos a una reflexión sobre el modelo energético. Hay que hacer la transición energética ya, hay que introducir las energías renovables ya, y no solo para luchar contra el cambio climático; también para conseguir la soberanía energética.
Los europeos no tenemos petróleo ni gas y no podemos seguir dependiendo del que llega de países que tienen gobiernos inmorales. La mayor parte del petróleo y gas del mundo se produce en países que tienen monarquías feudales o sistemas teocráticos o gobiernos dictatoriales o muy poco democráticos.
Algunos de los mayores productores de hidrocarburos están también entre los mayores violadores de los derechos humanos. Y esos gobiernos, a pesar del dineral que les damos comprando su petróleo y su gas, hacen muy poco para mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos.
Lo malgastan en la corrupción, en obras faraónicas, en caprichos absurdos, en la compra de armas o en la financiación de grupos extremistas religiosos. Y eso nos plantea un dilema cuando nos enteramos de sucesos brutales como el asesinato del periodista Khashoggi: castigar a Arabia Saudí o encender la calefacción.
El día que por fin tengamos la soberanía energética se acaba ese dilema, y, de paso, mitigamos el problema del cambio climático.