Christa Pike sobrevivió a dos inyecciones "letales": ¿Qué futuro le espera a la presa de Tennesee?
Christa Pike, tras casi tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee (Estados Unidos), sobrevivió la semana pasada a dos dosis de pentoarbital, con las que la Justicia estadounidense planeaba acabar con su vida. La mujer fue condenada a muerte en 1996 por un asesinato cometido cuando tenía 18 años.
Las dos inyecciones, normalmente letales, no han llegado a matar a Pîke. En la historia de Estados Unidos hay una larga lista de errores, tanto en descargas eléctricas como inyecciones, que dejan al condenado agonizando u obligan a un segundo intento al de pocos minutos.
Sin embargo, el caso de sobrevivir a este castigo es tan inédito que ni siquiera hay un protocolo en la Justicia estadounidense que establezca los siguientes pasos después de que un condenado a muerte sobreviva.
Actualmente, Pike se encuentra ingresada con un pronóstico incierto, según los médicos. “Su recuperación no tiene precedentes médicos”, aseguran sus abogados.
La mujer de 50 años está consciente y ha llegado a hablar, pero las secuelas son desconocidas. En cualquier caso, el personal médico que le ha atendido asegura que la recuperación será larga.
¿Qué pasará con su condena?
De alguna manera, la condena a muerte ya ha sido aplicada. No queda claro si el Estado de Tennessee podría aplicarle de nuevo el castigo o se daría por consumado. En cualquier caso, un segundo intento no será inmediato.
Investigación “exhaustiva”
En primer lugar, el Gobernador de Tennessee, Bill Lee, ha suspendido temporalmente las ejecuciones previstas para este año. Este ha sido su argumento: “Llevar a cabo las sentencias impuestas de forma legal está entre las responsabilidades más importantes del estado y el pueblo de Tennessee espera que se haga de manera no solo legal y constitucional, sino también efectiva".
Esto significa que no se ejecutará ni a Pike ni a ningún otro condenado al menos hasta que no se realice una investigación “exhaustiva”.
Secuelas neurológicas que impiden la ejecución
En segundo lugar, aún se desconocen las secuelas que tendrá la condenada. La exposición a la droga letal podría haberla dejado con daños neurológicos graves que le impidan ser consciente de su condena y del delito cometido. Esa, precisamente, es una condición indispensable en la legislación estadounidense. Si la condenada no puede “comprender racionalmente” su pena de muerte, no es posible ejecutarla.
Si la Fiscalía pide que vuelva a ser ejecutada, la defensa de Pike podría pedir la anulación por no estar capacitada neurológicamente.
Otro intento sería “demasiado” cruel
Por último, las asociaciones pro derechos humanos también realizarán su labor en contra de la ejecución. El alto comisionado de la ONU, Volker Türk, ha pedido a las autoridades que "no lleven a cabo ningún otro intento de ejecución". Türk se ha referido también a la necesidad de abolir la pena de muerte.
Pero, además, un segundo intento sería un castigo “inusualmente cruel”, y eso es algo prohibido en la Constitución estadounidense. Este argumento será utilizado tanto por los abogados de Pike como por los defensores de los derechos humanos. “El sufrimiento prolongado físico y mental derivado de los múltiples intentos fallidos de ejecución es aborrecible y cruel, y siguen sin resolverse cuestiones fundamentales relativas al derecho a un juicio justo", ha escrito Türk en redes sociales.
¿Podría salir libre?
En cualquier caso, a pesar de que se descartara un nuevo intento de terminar con su vida, la condenada no quedaría en libertad. Su defensa trabaja con la opción de que se le aplique la cadena perpetua sin libertad condicional.