La crisis en torno al Tribunal Constitucional polaco deriva en una batalla abierta por su control
La crisis en torno al Tribunal Constitucional (TC) polaco se ha convertido en una batalla abierta por su control entre el Gobierno del primer ministro liberal y europeísta, Donald Tusk, y el presidente del país, el ultraconservador Karol Nawrocki, afín a la oposición ultranacionalista, que perdió las elecciones en 2023 pero sigue intentando controlar la alta corte.
"La solución del conflicto es simple y posible sin cambios en la Constitución. El presidente reconoce a los jueces legítimamente elegidos por el Parlamento, porque así lo establece la Constitución, y ellos asumen sus funciones en el tribunal", ha escrito este lunes Tusk en su cuenta de la red social X, en la que ha denunciado que, por ahora, sin embargo, Nawrocki "opta por una confrontación".
El portavoz de la Presidencia, Rafał Leśkiewicz, había dicho previamente en la cadena de televisión PolSat News que es Tusk el responsable de todo lo ocurrido: “La toma del TC sin ninguna base legal" y que, "si alguien quiere bhablar sobre la solución de la crisis, pero no utilizando porras o resoluciones, no utilizando barras de hierro o bates de béisbol, como "propone en este momento" el primer ministro, ese es Nawrocki.
Choque de poderes y un Estado bicéfalo
La situación que atraviesa el país, a menos de un año de las elecciones generales, refleja la gravedad del choque entre el poder Ejecutivo liberal y la Jefatura del Estado conservadora.
La crisis institucional, latente desde que Nawrocki accedió hace poco más de un año a la Presidencia, escaló el viernes cuando la juez Anna Korwin-Piotrowska, nombrada por el actual Gobierno de Tusk, suspendió durante un mes al presidente del TC, Bogdan Święczkowski, y al vicepresidente, Bartłomiej Sochański, nombrados en la anterior legislatura por el partido ultranacionalista Ley y Justicia (PiS).
En el TC está, de un lado, el bando nombrado por el PiS entre 2015 y 2023, en el que se integran los suspendidos, y, por otro, el grupo de magistrados elegidos en esta legislatura por el Parlamento, en el que la coalición de Tusk tiene la mayoría.
El conflicto entre ambas facciones ya había alcanzado un punto crítico cuando Nawrocki rehusó tomar juramento a cinco de los ocho nuevos magistrados, incluida Korwin-Piotrowska.
Święczkowski lo utilizó como pretexto para impedirles ejercer su cargo y vetar su entrada en la institución.
Según la Comisión de Venecia, el carácter principalmente ceremonial de la toma de juramento ante el presidente no disminuye su importancia, sin embargo, añade que no puede interpretarse ni aplicarse de manera que afecte a la competencia constitucional del Parlamento para elegir a los jueces del TC, ni que otorgue al presidente un papel en dicha elección que la Constitución no le confiere.
Lucha por el control físico e institucional del TC
En una medida sorpresiva, Korwin-Piotrowska ordenó finalmente el viernes la suspensión cautelar del presidente y vicepresidente del TC, lo que el sector afín a PiS ha calificado de "golpe de Estado" y que el Gobierno enmarca dentro de la "restauración del Estado de derecho" tras "años de arbitrariedad" del PiS en el TC.
En una noche tensa y tras suspender en pleno vuelo un viaje oficial a Senegal, Nawrocki regresó el viernes a Polonia y se personó en la sede del TC, que había rodeado la Policía a petición de la fiscalía general y detuvo a cuatro personas ante incidentes violentos que incluían el lanzamiento de “objetos peligrosos” contra los agentes.
Nawrocki logró entrar entre empujones en la sede del TC, donde mantuvo un enfrentamiento verbal y, según las acusaciones mutuas, también físico, con algunos jueces, incluida Korwin-Piotrowska.
Este lunes, la Presidencia ha dicho que presentará denuncias ante la Fiscalía contra tres magistrados del TC, a los que acusa de cometer un presunto atentado contra la inviolabilidad del jefe del Estado.
Korwin-Piotrowska ha amenazado por su parte con interponer otra denuncia por el altercado.
Durante el sábado el presidente mantuvo reuniones de emergencia con líderes de diversas fuerzas parlamentarias en las que se le ofrecieron opciones como un reinicio completo del TC hasta la creación de un Gobierno técnico.
De momento, para tratar de alcanzar una solución a la crisis, este martes debe reunirse la Asamblea General de Jueces.