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La justicia condena a la aseguradora por el atropello mortal del niño Iurgi Beraza en Aulesti en 2020

Los padres del niño han mostrado su dolor y su discrepancia con la resolución, que consideran “claramente insuficiente, tanto en su alcance como en su fundamentación”. Sin embargo, descartan recurrir la sentencia, por respeto a las resoluciones judiciales, pero también, “por la necesidad humana de poner fin a un proceso largo, doloroso y emocionalmente devastador”.
Agurtzane Uriarte y Josu Beraza, este viernes.

Después de casi seis años de periplos judiciales, termina la odisea para la familia de Iurgi Beraza Uriarte, el niño de 11 años que fue mortalmente atropellado en mayo de 2020 frente a su casa en Aulesti. Y es que la Justicia ha condenado a la aseguradora demandada a pagar la indemnización estipulada por ley a Josu Beraza y Agurtzane Uriarte, los padres del menor, reconociendo así que el atropello no fue una “mera fatalidad” y reconociendo, por tanto, la responsabilidad civil del conductor del vehículo.

La pareja, ha mostrado mediante una nota su "profundo dolor", así como su “respetuosa pero firme discrepancia” con el resultado del procedimiento, ya que a su entender, la condena resulta “claramente insuficiente, tanto en su alcance como en su fundamentación, y no corresponde a la realidad compleja de lo sucedido ni a la gravedad de los hechos”.  

A lo largo del proceso, la familia ha denunciado “graves deficiencias, contradicciones e irregularidades”, como el atestado policial inicial que calificó los hechos como una “fatal desgracia” sin una investigación técnica exhaustiva ni una atribución clara de responsabilidad, la ausencia de elementos esenciales en la investigación inicial o la existencia de informes periciales contradictorios.

Los padres consideran especialmente grave que el agente responsable del atestado inicial declararse cinco años después de los hechos y en sede judicial que el menor no llevaba casco, una circunstancia “ahora introducida como relevante” pero que no fue recogida en el atestado original, lo que, en su opinión, “compromete seriamente la fiabilidad de la investigación” y genera una "fundada preocupación" sobre la forma en que se han reconstruido los hechos.

A pesar de ello, los padres no recurrirán la sentencia, por "respeto a las resoluciones judiciales", pero también, “por la necesidad humana de poner fin a un proceso largo, doloroso y emocionalmente devastador”.  

Aseguran que, “ni aunque fueran un millón de euros”, el dinero nunca podría compensar la pérdida de su hijo: “No queremos dinero, lo único que hemos querido siempre es que se supiera la verdad, y ahora ya se sabe la verdad”.

Esperan que este caso sirva para reflexionar sobre la necesidad de que las investigaciones en accidentes con resultado de muerte se desarrollen con el máximo rigor, coherencia y transparencia.

La nota termina con la frase: "Iurgi no fue una cifra ni un expediente. Fue un niño, un hijo, y su memoria merece verdad, respeto y justicia."

Seis años sin Iurgi

El 21 de mayo de 2020, en pleno confinamiento por la covid-19, un coche atropelló mortalmente a Iurgi en el barrio Zubero de Aulesti. 

El atropello se produjo sobre las 20:37 horas en una pista rural. En esa franja horaria las únicas personas que podían estar en la vía pública eran menores; Iurgi había salido de casa para dar un paseo con su bicicleta. 

El coche viajaba a gran velocidad, según afirmaron los progenitores del menor. 

Desde entonces los padres del menor han intentado buscar justicia, pero el caso se cerró por la vía penal argumentando que había sido un "fatal accidente".

Los progenitores de Iurgi iniciaron entonces el pleito civil -que ahora ha finalizado-, en el que reclamaban indemnizaciones a la aseguradora del vehículo que causó el atropello. 

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