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El “callo solar” no existe: dermatólogos alertan del riesgo de normalizar el daño solar

La dermatóloga Begoña Ramos desmonta uno de los mitos virales del verano y ofrece claves para proteger la piel frente a la exposición solar y prevenir daños a largo plazo.
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El bronceado no es una señal de salud, sino una respuesta defensiva de la piel ante el daño solar. Así lo advierten los dermatólogos ante el auge en redes sociales de conceptos como el “callo solar”, una supuesta adaptación de la piel al sol que, según los especialistas, carece de base científica y puede resultar peligrosa.

“El callo solar es una palabra nueva y que no es real como protección solar”, explica Begoña Ramos, dermatóloga de Osakidetza en el Hospital de Urduliz. “La síntesis de melanina protege del sol, pero no lo podemos utilizar como método de protección solar porque puede llegar a ser peligroso”, añade.

La especialista insiste en que el bronceado aparece cuando la piel ya ha recibido suficiente radiación ultravioleta como para activar sus mecanismos de defensa. “Ese acostumbrarse al sol genera daño en las células y luego tiene consecuencias”, subraya.

Solo tres de cada diez personas se protegen a diario del sol, y el 38 % sigue asociando el bronceado con salud o belleza

Las consecuencias no siempre son visibles de inmediato. El daño solar se acumula y puede derivar años después en fotoenvejecimiento, manchas o incluso cáncer de piel. “El daño en el ADN no se ve pero existe”, recuerda Ramos.

La preocupación de los especialistas coincide con los datos del Observatorio Heliocare, respaldado por entidades dermatológicas y contra el cáncer: aunque el 97 % de la población conoce los riesgos del sol, solo tres de cada diez personas se protegen a diario. 

Además, el 38 % sigue asociando el bronceado con salud o belleza y solo el 42 % reaplica correctamente el protector solar.

Los dermatólogos alertan también sobre los sprays nasales de bronceado con melanotan o los “sun tattoos”

Los dermatólogos alertan también sobre otras tendencias virales sin respaldo científico, como los sprays nasales de bronceado con melanotan (una sustancia no autorizada) o los llamados “sun tattoos”, dibujos y marcas logrados mediante exposiciones desiguales al sol que implican quemaduras cutáneas.

La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz

Los expertos recomiendan evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00 horas, usar protección solar SPF 30 o superior, reaplicarla cada dos horas y combinarla con gorros, gafas y ropa adecuada.

El foco está especialmente en los menores. Las quemaduras solares antes de los siete años están directamente relacionadas con un mayor riesgo de melanoma en la edad adulta. Por ello, Ramos insiste en extremar las precauciones con los niños y evitar cualquier exposición prolongada sin protección.

Cada año se diagnostican en España más de 6800 casos de melanoma, uno de los cánceres de piel más agresivos. Sin embargo, los especialistas recuerdan que gran parte de estos casos pueden prevenirse con hábitos adecuados de fotoprotección.

Además de sus riesgos, el sol también tiene efectos beneficiosos para el organismo: contribuye a la síntesis de vitamina D, mejora el estado de ánimo y puede utilizarse en algunos tratamientos médicos.

El problema aparece cuando la exposición supera la capacidad de la piel para reparar el daño acumulado. Por eso, los dermatólogos insisten en que la clave no está en evitar el sol por completo, sino en relacionarse con él de forma responsable.

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