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El síndrome de China

El presente pasa por “Ocho apellidos vascos”, que ya tiene película y libro y pronto obra de teatro y serie televisiva, como si no supiéramos más que disfrutar siempre de lo mismo

Estamos entre el retorno al pasado: proponen que la publicidad vuelva a Televisión Española y que la mili vuelva a ser obligatoria mientras la Agencia Tributaria investiga a Ana Rosa, otra vez, y la proximidad de un futuro amenazante que pasa por CHINA.

Quizá han visto en los cines el corto “La gran invención”, donde la Unión Europea desaparece en 2017 y los chinos nos ocupan.

Joaquín Campos publica la novela “Faltan moscas para tanta mierda” sobre un europeo en Shanghai y se le ocurre comentar en la promoción que “el día que China mande, lloraremos recordando a Bush”. Así están las cosas.

Los nuevos villanos quizá se parezcan a Fu-Man-Chú o a Ming, El Cruel.

El presente pasa por la enésima repetición de “Ocho apellidos vascos”, que ya tiene película y libro y pronto obra de teatro y serie televisiva, como si no supiéramos más que disfrutar siempre de lo mismo y por “Los juegos del hambre”, representación juvenil, y poco incisiva, de la especulación social y política.

Efectivamente estamos en tiempos blandos, conformándonos con lo que nos dan, o pidiéndolo directamente. Quizá, con el tiempo, esas mismas cosas nos las cuenten personas de ojos rasgados.

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