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Libros que cuentan

Hay veces que sabemos lo que deberíamos tener pero ni se nos ocurre cómo podríamos conseguirlo.

Se pregunta Sadie Jones en su novela “El Papel De Nuestras Vidas” cómo es posible seguir creyendo en quimeras como la de que es posible alcanzar la libertad. No se responde, claro.

Hay veces que sabemos lo que deberíamos tener pero ni se nos ocurre cómo podríamos conseguirlo. Petros Markaris, por seguir en la línea literaria el día anterior al Día del Libro, escribe sobre la crisis en Grecia. Dice que no piensa seguir por ese camino, que está cansado. ¿Cómo va poder evitarlo si cada día la crisis ahoga un poco más a su país? ¿Si los ayuntamientos ya han dicho que no piensan soltar las pocas monedas que les quedan en la caja, si el plazo del mes de abril se acaba y hay que pagar? Algo tendrá que hacer Kostas Jaritos, su personaje, o al menos algo tendrá que contarnos.

Por proximidad, hablemos del genocidio armenio a manos de los turcos, ese que nadie conoce. Ahora que se cumplen cien años de la matanza se ha vuelto a retomar el tema. Muchas personas se llevan las manos a la cabeza y se preguntan cómo es posible que no supieran nada: como Auschwitz, como tantas cosas que ignoramos por no leer.

Eric Ambler ya contaba estos hechos en “La Máscara de Dimitrios”. ¿Qué novela contaría el éxodo de quinientos mil altos cargos del PP que, en previsión de una catástrofe electoral, y conscientes de que no están en la cúspide de la pirámide predadora, están buscándose la vida en pastos más verdes, si es que quedan? Esa es también una tragedia sobre la que no se escribirán “Iliadas”, ni “Divinas Comedias”.

Qué injusta es la vida con tanta gente entregada a sus altos ideales. Esos que han llevado a Rodrigo Rato a la situación actual, aquí necesitaríamos un Bertold Bretch para contar semejante descenso a los infiernos.

Rodrigo, ahora mismo, ha perdido seiscientos mil euros en sueldos de las múltiples empresas en las que prestaba sus servicios como consejero y asesor, empresas como Telefonica, Santander o La Caixa, que tan escrupulosos se muestran con sus clientes, por si quieren tenérselo en cuenta.

Qué digo Bretch, aquí necesitaríamos un Shakespeare. Y luego nos conformaríamos con Llongueras para glosar el peinado de Letizia, del que el estilista de turno ha dicho que añade modernidad, actualidad y juventud a su imagen. ¿Se dan cuenta de lo que dicen o sueltan las frases como polvo en el viento?

El otro peinado del día es el de Al Pacino que está de promoción y aparece en todas partes contando que él no es una estrella, solo un actor, un profesional, un humilde forjador de la palabra. No te creemos Pacino, te hemos visto en las películas: tienes un ego tan grande que no cabe en Hollywood. Pero ahora estás en ese papel y lo haces bien, chaval, tu tienes un gran futuro…a la espalda.

Carlos Navarro, el Yoyas, aquel que salió de “Gran Hermano” por sus actitudes violentas, se presenta a alcalde de su pueblo.

Una golondrina no hace primavera, pero una hormiga en la encimera quizá anuncia una invasión.

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