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El amo del misterio

No es que hayamos visto todo, es que vemos lo mismo año tras año.

Quizá recuerden aquellos tiempos en que algunas películas se basaban en obras teatrales. Bien, pues en algún momento las películas dejaron la pantalla y empezaron a subir al escenario. Ahora mismo se pueden encontrar con “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant” de Rainer Werner Fassbinder o “Escenas de la vida conyugal”, de Ingmar Bergman, películas con más de treinta años y que debutan en el teatro. Incluso se presenta una lectura dramatizada de “Pulp Fiction”, la película de Tarantino.

¿Por qué? ¿Tan faltos andamos de imaginación? ¿Acaso no le han surgido nuevos problemas a la humanidad en los últimos años? ¿Alguien ha hecho algo sobre el cambio climático desde “Los últimos días del Edén” y “La Jungla Esmeralda”? Hasta el papa está por delante del teatro y, ya puestos, del cine.  No es que hayamos visto todo, es que vemos lo mismo año tras año.

Donald Trump también ha vuelto la vista atrás y ha elegido a Neil Young para que suene en su campaña. El canadiense se ha mosqueado, claro. ¿Con que derecho? ¿Con qué permiso? Con qué cara dura. Todo el mundo coge cosas de la cultura sin medida, sin rigor, para después no hacer caso a los creadores.

Y en medio de este desierto nos llega la noticia de que Charlize Theron y Sean Penn han roto. Sé que puede parecer una frivolidad, pero ¿no habíamos quedado en que nos importan mucho la vida de los famosos? Esperemos que sea para bien.

Y así estoy, a punto de llegar al final del comentario y no he aludido todavía a Rajoy y sus planes. Quizá recuerden aquellos tiempos en que en las películas aparecía un genio del mal, en trance de conquistar el mundo por el simple placer de hacerlo que tenía muchos planes que permanecían ocultos a los espectadores. Esas historias hoy han pasado al mundo de la política, con mucha gente conspirando por el dominio del mundo.

Lamentablemente sus protagonistas no conocieron aquellas viejas películas y no saben cómo terminaban. Lo hacían con los planes del malvado frustrados por el héroe. Desgraciadamente en la siguiente película el malo volvía a tener otro plan.

Pero, no se fíen, ¿quién nos iba a decir que Angela Merkel iba a ser la buena de esta película, ahí, empujando para que Grecia pueda salir adelante, mientras la malvadísima Christine Lagarde trata de hundirlos en la miseria? ¿Quién será aquí el héroe? ¿Cómo acabará la aventura? ¿Y cuándo?

Para esto tenemos respuesta: antes de que Mariano se aclare con lo suyo.

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