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Soy el rey del mundo

Son ustedes colaboradores de la gran conspiración neocón: conseguir el adormecimiento del ciudadano proporcionándole soma suave.

Perdonen que me meta, pero me temo que son ustedes muy previsibles. Les montan una campaña de publicidad intensiva y acaban comprando.

“Ahora o nunca”, esa peliculita compuesta de desechos de comedias tópicas, se ha convertido en un éxito en un fin de semana en el que nadie debería haber ido al cine porque lucía el sol. Pero les habían dicho que tenían que verla y así ha sido. Son ustedes colaboradores de la gran conspiración neocón: conseguir el adormecimiento del ciudadano proporcionándole soma suave.

El porno para mamás estaría en esa línea, dicen un par de expertas. Y tantas cosas que salen por televisión. Entre esos elementos estaría también el heavy metal, sí, ellos tan revolucionarios, que resulta tan tranquilizador de masas como un buen abrazo, o el centro político donde todos pretenden estar porque el votante mayoritario quiere tranquilidad y buenos alimentos y no va a votar a gente que venga a alterarle.

No quisiera yo dar la impresión de estar permanentemente en la barricada, pero sinceramente me lo están poniendo muy aburrido.

Y las noticias no mejoran la situación. Ha muerto James Horner, músico de más de ciento cincuenta películas (“Titanic”, “Braveheart”, “Troya” o “Avatar”, pero también de “El nombre de la rosa” o “En busca de Bobby Fisher”), capaz de hacer un buen trabajo en cualquier película. Un accidente esta vez.

Y Magali Noel, que estuvo en películas tan grandes como “Rififí”, “La dolce vita”, “Z” y “Amarcord”. Y también Marujita Díaz cuyos títulos no son tan prestigiosos (“El pescador de coplas”, “La corista”, “Pelusa”, “La casta Susana”) pero que hizo de su vida un espectáculo. Encontrarán muchos lugares donde se la contarán.

Se está convirtiendo en una costumbre cerrar este comentario con obituarios. No es un buen hábito.

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