Vulk: "Para que el proyecto esté vivo, los horizontes tienen que estar muy abiertos"
Vulk está de vuelta con un nuevo disco, "Vulk Ez Da" (Montgrí, 2022), que se publica mañana, 28 de enero, tres años después de "Ground for dogs". Como en la vida de muchos y muchas de nosotros, las circunstancias de estos tiempos han afectado indefectiblemente al grupo, pero los cambios que se perciben en esta nueva colección de canciones (por ejemplo, se pasan definitivamente al euskera y estrenan batería, Jangitz Larrañaga) responden más a una loable insumisión a las inercias y un compromiso por crear libres de herencias paralizadoras. "No es tan importante hacer justicia a la idea que se puede tener sobre nosotros", nos dicen.
Desde el inicio con "Hamar lagun baten kontra" al final con la canción "Vulk ez da", no falta en el nuevo disco del cuarteto oscuridad post-punk, rabia punk y redondez melódica, en un trabajo que combina inmediatez y frescura en sus voces y guitarras con un concienzudo trabajo de preproducción en el que brillan los arreglos de bajo y batería, con continuos cambios de ritmo que, lejos de aplacar la urgencia y fluidez de las canciones, hacen que estas crezcan a cada escucha.
Esto es lo que ha dado de sí la charla con Julen Alberdi, guitarrista de Vulk:
Presentáis un disco titulado Vulk ez da, que responde a una regeneración del grupo. ¿Qué era Vulk antes de 2018 y qué es en 2021? ¿Qué elementos permanecen y qué ha cambiado?
Por encima de todo, es una reacción a llevar mucho tiempo juntos y mirar hacia dentro buscando el porqué de todo esto. La conclusión es que no es tan importante hacer justicia a lo que se ha hecho hasta ahora, o al recorrido de todos estos años, o la idea que se puede tener sobre nosotros. Ni siquiera la idea que nosotros mismos podamos tener. Te das cuenta de que, queriendo ser fiel a algo por inercia, pierdes atributos que son clave para mantenerte activo y despierto.
No es tanto "romper con lo anterior" o "empezar un nuevo camino", sino saber que eso está ahí: "OK, somos conscientes de ello", pero para que el proyecto esté vivo los horizontes tienen que estar muy abiertos.
Es muy categórico haber llamado así al disco, pero el hacerlo de esta manera y tenerlo tan presente nos ha servido para ubicarnos y saber de qué va esto ahora mismo.
Con el paso del tiempo, los nombres de las bandas tienden a funcionar como marcas comerciales que marcan un estatus, y a ocupar un peldaño en una escalera. Somos conscientes de esto, pero no nos interesa ese juego.
En cuanto al euskera, lo hemos usado desde el principio, aunque de manera puntual. Para este disco, en el que las canciones salieron de una forma más inmediata que en los anteriores, Andoni recurrió a su idioma del día a día porque se estaba expresando con más elocuencia.
Habéis grabado el disco en los estudios Atala con Iñigo Irazoki, tocando todos a la vez y registrando las sesiones en cinta. ¿Qué valoráis a la hora de elegir el estudio? ¿Cómo explicáis el matiz que aporta tocar todos juntos a cada toma?
En este caso, era muy importante un estudio donde se diera el ambiente propicio para grabar todos a la vez, que técnicamente fuese cómodo y fluido poder trabajar en analógico. Hay varios estudios muy expertos en grabar en cinta y directo, pero tienden a funcionar de una manera un tanto fría, algo que nos frenaba un poco. Atala te hace sentir como en casa (es la propia casa de Iñigo), y está sobradamente equipado para hacer un trabajo técnicamente perfecto.
El sentido de grabar en cinta tiene mucho que ver con cómo se han compuesto las canciones. En otros discos, el proceso ha podido ir más por capas: una idea sobre la que se van añadiendo otros instrumentos o arreglos, y después se ha registrado por pistas. En este, hemos compuesto las canciones en el local, tocando a la vez, y no veíamos lo que tocaba cada uno como partes sino todo a la vez como uno solo. Lo lógico, por tanto, era tocar a la vez, porque es como van a funcionar mejor esas canciones.
Somos conscientes de que, por mucho que toquemos en directo, una grabación es un registro distinto a la experiencia de ver una banda en vivo. Por eso, no intentábamos tanto "emular" lo que somos encima de un escenario, sino sentirnos juntos y mirarnos unos a otros mientras grabábamos por todo lo que eso aporta a cómo interpretas las canciones.
Dentro de todo esto, Iñigo jugó un papel muy clave, porque sabe generar el clima más favorable para que la banda dé su mejor versión. Respetó mucho el trabajo que traíamos hecho del local, midiendo perfectamente las sugerencias que podía ver necesarias en cada momento. Es un tío con un nivel de calma y saber estar fuera de lo común.
Rítmicamente y en los arreglos, las canciones de Vulk Ez Da sorprenden constantemente con cambios de ritmo y diferentes acentos, pero, a la vez, transmiten inmediatez y naturalidad, sobre todo en las melodías. ¿Cómo trabajáis ese equilibrio?
Como te decía antes, el punto de partida ha sido, más que nunca, la voz de Andoni. En la mayoría de las canciones, las partes de voz salían prácticamente a la vez que las instrumentales, lo que da bastante rotundidad.
Sumado a esto, la estructura es algo que trabajamos en el local entre todos, nunca viene dada como algo cerrado. Al tocar todos juntos, se generan muchas variaciones o versiones de una misma idea, en cuanto a intensidades, intención, velocidad… Luego hay que elegir la que mejor funciona, y cuál es su lugar.
¿Cuánto hay de trabajo de local y de deconstruir las canciones, de darles vueltas?
Solemos dar bastantes vueltas hasta encajar todas las piezas en su sitio, y supongo que de ahí nace el equilibrio que mencionas. Tampoco es una fórmula, cada canción ha tenido sus tiempos y sus fases. Parte de la gracia es no tener un método sino enfrentarnos a componer como si fuera la primera vez, pero con toda la experiencia de tocar juntos y la complicidad que genera.
¿Qué ha de tener una canción para empezar a trabajar en ella y qué necesita para que la deis por terminada?
Para empezar a trabajar, hace falta muy poco, casi cualquier cosa: una melodía rápida, un riff de un solo compás, o un ritmo en bucle. Otra cosa es qué peso consigues darle y hasta dónde lo consigues llevar.
Por lo general, somos bastante obstinados con sacar adelante todo lo que empezamos, pero a veces hay que saber dejar por el camino una idea…
En Vulk Ez Da habéis cuidado mucho el concepto estético desde la talla en madera de la portada a los videoclips de adelanto, pasando por el proyecto Vulk Ez Da en colaboración con Zinebi. ¿Qué se va a encontrar quien vaya a veros?
La talla de madera es la conclusión a la que llegamos pensando en cómo llevar el título a la portada de una forma en la que funcionase como lema pero a la vez tuviese un sentido escultórico que te abstrajera del significado del texto. El padre de Jangitz es tallista, y, viendo sus trabajos, vimos claro que poner el texto en relieve, donde existe cierto juego de luces y sombras, era lo más adecuado.
Lo de los vídeos salió de afrontar el formato "videoclip" desde un punto que nos motivase. Empezamos a pensar en grabar unos directos con un sentido más cinematográfico que el que suelen tener las sesiones que plagan YouTube. De ahí una cosa llevo a la otra y le acabamos dando una dimensión más performativa, en la que se juntaban diversos formatos.
Como experiencia, nos vino muy bien para afrontar un concierto teniendo en cuenta algo más que "salir a tocar", sin dejar de ser esto la parte central. Era un proyecto que requería una disciplina y una coordinación que nos viene bien adquirir como recurso, pero tanto técnica como artísticamente era algo pensado para un momento concreto, y por eso si volvemos a hacer algo de este tipo, será desde otro punto.
En noviembre estuvisteis en la feria internacional Pin Conference de Skopje con Musika Bulegoa, y también habéis estado en el Monkey Week…¿Cómo fueron esas experiencias? ¿Qué buscabais en este tipo de encuentros?
Es una manera de salir del circuito habitual, de conocer gente nueva con intereses que a priori no son los mismos que los tuyos pero con la que acabas encontrando muchos puntos en común.
La acogida en este tipo de eventos siempre te coge más desprevenido porque las expectativas son nulas, y, por lo general, siempre te sorprenden para bien. Esta última vez fue así; la gente te va a ver con una inocencia que no es lo habitual, desprovista de ideas preconcebidas, y cuando ves que hay complicidad, es muy reconfortante.
No vamos con una estrategia más allá de ver qué conexiones se generan de forma orgánica, sin forzar, sin hacer otra cosa que tocar y mostrarnos como somos. Luego de ahí pueden salir conversaciones interesantes para intercambios con bandas o giras fuera de nuestras zonas de confort.
¿En qué formatos se editará el disco y dónde se podrá comprar?
Por ahora, va a haber una tirada en vinilo de edición limitada (500 unidades) que se podrá adquirir desde la web de nuestro sello Montgri y desde nuestro propio Bandcamp.
Aparte de eso, también estará disponible en formato digital en los canales de streaming más habituales. Sin darle más vueltas, nos ha parecido lo más adecuado para el momento actual.
Imagina el concierto perfecto para presentar Vulk Ez Da
Bueno, es que de hecho hemos montado una gira para 2022 muy a medida de lo que nos apetece hacer, con las bandas que más nos gustan y en muchos de los sitios que mejor recuerdo nos han dejado a lo largo de todos estos años… Unas cuantas fechas de la gira podrían ser ese "concierto perfecto", imposible elegir.
Solo el hecho de poder hacer estos conciertos después de estos dos años de pandemia ya suena bastante maravilloso.
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