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El temor al contagio de la revolución libia

Tanto el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, como el sirio, Hafez El Assad, tienen miedo de que se contagien a sus países las revoluciones que están sacudiendo a otros países árabes.
Jesús Torquemada, analista internacional.
Jesús Torquemada, analista internacional. Foto: EITB

La tensión se ha disparado entre Argelia y las nuevas autoridades de Libia tras saberse que la mujer y tres de los hijos de Muamar El Gadafi han obtenido asilo político en Argelia. Un portavoz del Consejo Nacional de Transición, el Gobierno provisional de los rebeldes libios, ha dicho en tono rencoroso que Argelia pagará el respaldo que ha ofrecido a Gadafi.

Es verdad que, desde que comenzó la guerra civil libia hace seis meses, Argelia y Siria han sido los únicos gobiernos árabes que han apoyado claramente a Gadafi. Tanto el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, como el sirio, Hafez El Assad, tienen miedo de que se contagien a sus países las revoluciones que están sacudiendo a otros países árabes. Prefieren que las cosas no cambien, y por eso apoyaron al tunecino Ben Alí, al egipcio Mubarak y al libio Gadafi.

Los tres han caído ya, pero tanto Buteflika como Assad se mantienen firmes en sus puestos. El presidente sirio está empleando una dura represión que ha costado ya más de dos mil muertos, mientras el argelino hasta ahora solo se ha enfrentado a unas cuantas manifestaciones que ha podido controlar sin problemas.

Con la revuelta de Bahrein sofocada y la de Yemen en punto muerto, Siria es ahora el principal foco de atención. Un cambio de régimen en Túnez o en Libia es importante, pero si se produjera en Siria tendría consecuencias mucho más trascendentes para todo el mundo árabe.

La tensión se ha disparado entre Argelia y las nuevas autoridades de Libia tras saberse que la mujer y tres de los hijos de Muamar El Gadafi han obtenido asilo político en Argelia. Un portavoz del Consejo Nacional de Transición, el Gobierno provisional de los rebeldes libios, ha dicho en tono rencoroso que Argelia pagará el respaldo que ha ofrecido a Gadafi. Es verdad que, desde que comenzó la guerra civil libia hace seis meses, Argelia y Siria han sido los únicos gobiernos árabes que han apoyado claramente a Gadafi. Tanto el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, como el sirio, Hafez El Assad, tienen miedo de que se contagien a sus países las revoluciones que están sacudiendo a otros países árabes. Prefieren que las cosas no cambien, y por eso apoyaron al tunecino Ben Alí, al egipcio Mubarak y al libio Gadafi. Los tres han caído ya, pero tanto Buteflika como Assad se mantienen firmes en sus puestos. El presidente sirio está empleando una dura represión que ha costado ya más de dos mil muertos, mientras el argelino hasta ahora solo se ha enfrentado a unas cuantas manifestaciones que ha podido controlar sin problemas. Con la revuelta de Bahrein sofocada y la de Yemen en punto muerto, Siria es ahora el principal foco de atención. Un cambio de régimen en Túnez o en Libia es importante, pero si se produjera en Siria tendría consecuencias mucho más trascendentes para todo el mundo árabe.

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