Otro paso hacia la desestabilización del Líbano
El asesinato de uno de los principales líderes del Hizbolá libanés, Hasan Al Lakis, es otro peligroso paso hacia la desestabilización del Líbano. Lakis era uno de los principales comandantes de esa milicia chií libanesa.
Estaba encargado de los contactos con Irán, principal suministrador de armas y dinero al Hizbolá, y había puesto en marcha un programa de aviones no tripulados, en inglés llamados drones, para lanzar ataques dentro de Israel. Por eso, el principal sospechoso de su asesinato es Israel, aunque las autoridades israelíes lo nieguen y aunque dos grupos suníes desconocidos hayan reivindicado el atentado.
Es cierto que Hizbolá se ha implicado demasiado en la guerra civil de Siria, enviando a sus combatientes a luchar al lado del presidente Assad. Y por eso, los grupos que luchan contra Assad tienen motivos para tomar represalias contra Hizbolá. Pero el asesinato de Lakis parece tener más que ver con el papel de Irán en Líbano. Hace dos semanas, una bomba mató a veinticuatro personas ante la Embajada de Irán en Beirut.
Hay una ofensiva en marcha contra Hizbolá y sus padrinos iraníes. Si Hizbolá empieza a tomar represalias, y fuerza para ello ya tiene, Líbano puede saltar por los aires.