Momento crucial para todo Oriente Medio
Las implicaciones estratégicas de la intervención de Estados Unidos en Siria son enormes. Barack Obama llegó a la Casa Blanca con la promesa de sacar a Estados Unidos de Irak. Ahora, Estados Unidos está metido en Irak y, por primera vez, también en Siria.
Hace un año, estuvo a punto de bombardear las posiciones del Ejército sirio para echar al presidente Bashar El Assad. Ahora está bombardeando las posiciones de los yihadistas que combaten contra Assad. Washington dice que no le ha pedido permiso a Damasco, solo le ha informado de que iba a atacar. Y Assad, que hace un año estaba a punto de caer, ahora está encantado. No se ha quejado de que le violen la soberanía nacional; al contrario, dice que todo esto le da la razón.
La aparición del Estado Islámico ha creado extraños compañeros de cama en Oriente Medio. Todos quieren acabar con el Estado Islámico: los gobiernos de Irak y Siria, Estados Unidos, los europeos, las monarquías del Golfo, Turquía e Irán. Una curiosa coalición en la que no se han juntado amigos, sino enemigos.
Estados Unidos e Irán no tienen ni siquiera relaciones diplomáticas; Arabia Saudí e Irán son enemigos estratégicos. Cada uno tiene sus propios intereses.
Se está dibujando un nuevo mapa de Oriente Medio, pero hay demasiados dibujantes.
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