Se acabó la primavera en Túnez
Hace siete años casi exactos, un vendedor ambulante tunecino, Mohamed Bouazizi, se quemó a lo bonzo para protestar contra la mala situación de la economía de Túnez y la falta de oportunidades para los jóvenes. Ni él mismo sabía lo que su gesto iba a provocar.
Los tunecinos salieron a la calle y en tres semanas consiguieron derrocar al dictador Ben Ali. Y en otros países árabes, muchos jóvenes decidieron seguir el ejemplo.
Fue el comienzo de la "primavera árabe", que causó cambios dramáticos en Túnez, Egipto, Libia, Siria y Yemen, y afectó en general a todo el mundo árabe. En alguno de esos países, el cambio fue a mejor; en otros, o fue a peor o siguen como estaban.
El país en el que la “primavera árabe” llevó a la democracia fue, sin duda, Túnez. Allí ahora tienen la Constitución más avanzada de todo el mundo árabe, las mujeres tienen más derechos reconocidos que en ningún otro país árabe, y la libertad de expresión es también mayor.
Pero nada de eso sirve, o sirve poco, si la economía no mejora y si los jóvenes siguen sin tener oportunidades. Por eso, siete años después, el periodista Abderrazak Rezgui ha repetido el gesto de Bouazizi, con la intención de generar una nueva revolución.