Análisis
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Una cumbre bastante entretenida

La invitación del anfitrión, Emmanuel Macron, al ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, ha sacudido la cumbre, una iniciativa que no ha gustado absolutamente a Trump.

Ya hay algo que se puede decir de la cumbre del G7 en Biarritz: que no está siendo aburrida. La invitación del anfitrión, Emmanuel Macron, al ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, sacudió ayer la cumbre. La reunión de Macron con Zarif, a la que también asistieron representantes de Alemania y Reino Unido, intenta demostrar que los europeos no se resignan a la ruptura total con Irán que Trump ha impuesto. Se vio claramente que esa iniciativa de Macron no le gustó absolutamente nada a Trump.

En cambio, a Trump si le gustó mucho su reunión con Boris Johnson, el primer ministro británico. Trump volvió a animar a Johnson a que rompa bruscamente con la Unión Europea, que dé un portazo, y que entonces Estados Unidos convertirá al Reino Unido en su socio preferente; pero eso puede significar que el Reino Unido sea demasiado dependiente de Estados Unidos. Muchos británicos empiezan a temer que el Reino Unido puede acabar convirtiéndose en una especie de colonia de Estados Unidos.

Por último, los incendios del Amazonas han tenido un papel destacado en la cumbre. Por iniciativa de Macron, todos se han manifestado favorables a aportar medios materiales y financieros para luchar contra los incendios. Pero el brasileño Bolsonaro lo ve de otra manera: dice que la selva es suya y que hace con ella lo que le da la gana.

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