Australia anuncia un endurecimiento urgente de las leyes de armas tras el atentado de Bondi
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha anunciado que el Gobierno impulsará de forma inmediata un refuerzo de la legislación sobre armas de fuego, con especial atención al sistema de concesión y control de licencias, tras el atentado en la playa de Bondi, en Sídney.
El jefe del Ejecutivo ha explicado que entre las medidas previstas se encuentran la aceleración del Registro Nacional de Armas, un mayor uso de la inteligencia criminal en la concesión de licencias, la posible limitación del número de armas por persona y la revisión de los tipos de armas permitidas. En una entrevista en la cadena pública ABC, Albanese ha defendido que se trata de “cambios de sentido común” y ha asegurado que está dispuesto a afrontar la oposición del lobby armamentístico, subrayando que las reformas deben aplicarse de forma coordinada en todo el país.
En la misma línea, el gobernador de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, ha señalado que estudia volver a convocar al Parlamento para acelerar la aprobación de nuevas normas y ha recalcado que “todas las opciones están sobre la mesa” para endurecer la legislación, un proceso que, según ha dicho, debe hacerse “rápido”. El tesorero del estado, Daniel Mookhey, ha calificado la reforma como una cuestión “urgente” y ha respaldado avanzar sin demoras en los cambios legislativos.
La reacción del Gobierno federal y de las autoridades locales se produce después de que un tiroteo durante un evento organizado por la comunidad judía en la playa de Bondi dejara 16 personas muertas, incluido uno de los atacantes, y decenas de heridos. Los presuntos autores son un padre y un hijo, Sajid Akram, de 50 años, y Naveed Akram, de 24, en un atentado terrorista que Albanese ha vinculado con la ideología del Estado Islámico (EI).
Minns ha evitado adelantar conclusiones sobre la concesión de la licencia de armas a Sajid Akram, pese a que las autoridades conocían que su hijo había estado bajo investigación de la agencia de inteligencia australiana, la ASIO. Sajid Akram contaba con licencia desde hacía una década y tenía al menos seis armas registradas.