Pornografía online

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El 47,3% del alumnado adolescente alavés ha consumido pornografía online alguna vez

El trabajo sobre el consumo de pornografía online de personas menores en Álava, elaborado por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, la Fundación Vital y el grupo de investigación PSIDES de la Universidad del País Vasco (EHU), que ha sido presentado este martes, muestra además, que el primer contacto con la pornografía se sitúa en los 12 años.
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Imagen de archivo. Foto: Europa Press.

El 47,3% del alumnado adolescente alavés ha consumido pornografía online alguna vez, un porcentaje significativamente mayor entre los chicos (67,5%) que entre las chicas (32,5%). Además, un 44 % del total afirma que continúa consumiendo pornografía en la actualidad, siendo nuevamente el consumo muy superior en chicos (80,3%). 

Así se desprende del informe sobre consumo de pornografía online de personas menores en Álava, elaborado por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, la Fundación Vital y el grupo de investigación PSIDES de la Universidad del País Vasco (EHU) presentado hoy, un trabajo mediante el cual se ha querido conocer y comprender la prevalencia del consumo de pornografía online entre adolescentes, así como su relación con variables psicosociales relevantes, como el sexting, victimización sexual online, percepción de riesgos en Internet, autoestima, empatía, inteligencia emocional, apoyo social percibido y actitudes sexistas.

Para ello, se ha contado con una muestra de 1413 estudiantes de entre 12 y 17 años, procedentes de 14 centros educativos de Álava (ESO, Bachillerato y Formación Profesional), con representación equilibrada por sexo, curso académico, tipo de centro y entorno urbano y rural.

Consumo y consecuencias

El informe señala que el primer contacto con la pornografía en Álava se sitúa en los 12,04 años, con casos registrados desde los 6 años, mientras que la edad media de inicio del consumo habitual es de 13,38 años. Destaca, asimismo, que cerca del 65 % de los adolescentes señala que el primer contacto fue casual o accidental, lo que pone de manifiesto "la facilidad de acceso a ese tipo de contenidos".

Por otra parte, se observa que el consumo aumenta progresivamente con la edad y el curso académico, alcanzando porcentajes especialmente elevados en Bachillerato y Formación Profesional.

El estudio constata, además, una relación significativa entre el consumo de pornografía y la práctica del 'sexting', ya que los adolescentes que han consumido pornografía participan en mayor medida en el envío de mensajes, imágenes o vídeos de contenido sexual, en comparación con quienes no lo han hecho.

Asimismo, se observa una mayor prevalencia de experiencias de victimización sexual online entre quienes han consumido pornografía. Las chicas reportan haber sufrido este tipo de situaciones con mayor frecuencia que los chicos. Estas experiencias incluyen presiones, solicitudes sexuales no deseadas, envío de contenido sexual sin consentimiento o amenazas relacionadas con la difusión de imágenes íntimas.

Los resultados de la investigación indican que el consumo de pornografía se asocia con una menor percepción de los riesgos en Internet, lo que puede "incrementar la vulnerabilidad ante conductas peligrosas en el entorno digital".

Además, los adolescentes que consumen ese tipo de contenidos presentan niveles más bajos de empatía emocional y cognitiva, especialmente en la capacidad de reconocer y comprender las emociones de otras personas. En relación con el apoyo social percibido, quienes han consumido pornografía manifiestan sentir menor apoyo por parte de su familia, amistades y personas significativas.

También se identifican niveles más elevados de sexismo hostil (actitudes abiertamente negativas y prejuiciosas hacia las mujeres) y benévolo (actitudes condescendientes o paternalistas hacia las mujeres, donde se las idealiza, pero se las limita a roles tradicionales de género) entre el alumnado consumidor, lo que refuerza la preocupación sobre el impacto de estos contenidos en la "construcción de actitudes y roles de género desiguales".

Los resultados evidencian la necesidad de reforzar la educación afectivo-sexual integral, tanto en el ámbito escolar como familiar, incorporando una perspectiva crítica sobre la pornografía, el consentimiento, las relaciones igualitarias y el uso seguro de Internet.

 

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