Dudas sobre el Mundial
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¿Por qué algunas ciudades renuncian a ser sede del Mundial? Las condiciones que exige la FIFA para acoger el evento

Ciudades como Gijón, Málaga y A Coruña han renunciado a acoger el evento que tendrá lugar en 2030, aludiendo a exigencias organizativas y de inversión. La FIFA exige una exención fiscal total, aunque algunos informes recogen que estos eventos no son rentables para las sedes.

SAN SEBASTIÁN, 20/03/2026.- Vista del estadio de Anoeta en San Sebastián este viernes, en el que una delegación de la FIFA ha visitado las instalaciones del estadio como candidato a sede para el Mundial 2030. EFE/Javier Etxezarreta

Imagen del estadio de Anoeta, en San Sebastián. Foto: EFE

En los últimos meses varias ciudades han renunciado a ser sedes del Mundial de fútbol de 2030, que acogerán conjuntamente España, Marruecos y Portugal. Antes de que se proyectasen las dudas en relación con Bilbao y Donostia/San Sebastián, ciudades como Gijón, Málaga y A Coruña han renunciado a acoger este evento deportivo aludiendo fundamentalmente a razones económicas y a las estrictas condiciones que, en general, implica ser sede mundialista.

Hace apenas dos meses, A Coruña fue la última ciudad en renunciar a ser sede mundialista, aludiendo a las “exigencias organizativas y de inversión”. Desde las instituciones gallegas, sin embargo, también se deslizó que preocupaba la posibilidad de que se generasen problemas de movilidad, tensiones en el espacio urbano, conflictos entre aficiones o que se ahondase en la turistificación de la ciudad y la gentrificación de algunos entornos.

Un contexto que podría conllevar una pérdida de control del espacio público, según trasladaban, difícilmente asumible para un evento que consideraban sobredimensionado y cuyo retorno real a nivel local ponían en tela de juicio, al celebrarse en una larga lista de ciudades de seis Estados diferentes (también habrá partidos en Argentina, Paraguay y Uruguay).

Infraestructuras y exenciones fiscales

Las ciudades que han dado un paso atrás, no en vano, han trasladado que las condiciones impuestas por la FIFA son sumamente exigentes.

De entrada, los estadios deben tener un aforo de más de 40.000 personas, las inmediaciones del campo deben contar con un helipuerto y debe haber un aeropuerto cercano que opere las 24 horas los días previos al partido. Las sedes, asimismo, deben contar con cuatro centros de entrenamiento que cumplan las exigencias.

Los requisitos que más dudas han generado en algunas sedes, sin embargo, tienen que ver con el ámbito económico y fiscal. La FIFA exige una exención fiscal prácticamente total, tanto para el propio organismo como para sus proveedores y para determinadas personas que haya designado.

Asimismo, las entidades locales responsables tiene que firmar un seguro por valor de 100 millones de dólares, a pesar de que el organismo se reserva la posibilidad exclusiva de rescindir el contrato firmado. La publicidad sobre el evento, por otro lado, debe correr a cargo de la sede local, aunque la FIFA podrá usar la marca de la ciudad durante ese periodo y tendrá la capacidad de vetar eventos culturales o deportivos en fechas cercanas a la celebración del Mundial (el organismo que gobierna el fútbol decidiría si celebrar el BBK Live o el Jazzaldia, por citar dos ejemplos).

Afecciones a nivel de Seguridad

A nivel de Seguridad, todos los operativos son sufragados por las administraciones de las que dependen las sedes, de manera que en este caso el despliegue de la Ertzaintza y de las policías locales de Bilbao y San Sebastián correría a cargo del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco y de los respectivos ayuntamientos.

Por último, preocupa la alteración de la vida en la ciudad durante alrededor de un mes, y no solo durante unos días, como ha ocurrido con la celebración de otras finales. Un precio elevado a pagar si se tiene en cuenta que, según algunos informes, desde 1970 sólo un Mundial ha sido rentable en la historia: el de Rusia 2018. El libro Circus Maximus, del economista Andrew Zimbalist, se extiende sobre esa idea, tras analizar el impacto de diferentes Mundiales de fútbol y Juegos Olímpicos.

En cualquier caso, las instituciones vascas y la propia FIFA deberán decidir sin dilación si siguen adelante con Bilbao y Donostia/San Sebastián como sedes o si cierran esta posibilidad, ya que en anteriores Mundiales las sedes se han dado a conocer cuatro años antes de su celebración.

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