El futuro no será como solía ser
Procuraré no hablar de Pablo Alborán -¿de verdad es necesario estar todo el día en la tele para vender discos o ha decidido imitar a su tocayo Iglesias?- y de “Interstellar”, la película de la que se discuten sus presupuestos científicos.
Aunque aprovechándolos a uno le gustaría irse a un planeta lejano, estar unos minutos allí y que hayan pasado en la tierra un montón de años y se hayan solucionado, si es que tienen arreglo, cuestiones como la catalana, aunque creo que no porque ahora Rajoy ha puesto al frente de la negociación a Pedro Arriola y eso quiere decir que la cosa está mal, pero que va a estar peor.
O si China y Estados Unidos han cumplido ese acuerdo que van afirmar para salvarnos a todos del cambio climático y así chafar la teoría de Nolan en su película.
O si Esperanza Aguirre ha sacado adelante sus tribunales para examinar a los futuros alcaldes, que tiene algo de orwelliano.
O si los ricos han pagado más impuestos como anuncia Pedro Sánchez.
Pedro y Pablo los nombres del día. ¿Metáforas de ayer? ¿Anuncios de mañana? Necesito una nave espacial y un agujero negro.