Felipe VI alerta del hastío político y pide diálogo para proteger una convivencia “frágil”
De pie, con cambios de plano y una notable gesticulación, Felipe VI ha pronunciado el discurso de Navidad más corto de su reinado, de apenas nueve minutos, desde la sala de columnas del Palacio Real. En su intervención, el Rey ha llamado a preservar la convivencia democrática, a la que ha definido como un legado “frágil” que requiere cuidado y responsabilidad diaria.
El monarca ha hecho un llamamiento explícito al diálogo y ha advertido del hastío que provoca la tensión en el debate político, una situación que, ha señalado, está detrás del desencanto y la desafección de parte de la ciudadanía. A su juicio, esta crispación contribuye a una crisis de confianza en las instituciones, que afecta al funcionamiento de las democracias.
Felipe VI ha alertado de que esa falta de confianza es el caldo de cultivo de extremismos, radicalismos y populismos, y ha subrayado la necesidad de reforzar los valores democráticos. En este contexto, ha recordado que en democracia las ideas propias no pueden convertirse en dogmas, ni las ajenas en amenazas, y que avanzar exige acuerdos y renuncias compartidas.
El Rey de España ha pedido ejemplaridad en el desempeño del conjunto de los poderes públicos para hacer frente a los desafíos que afectan a la vida cotidiana de la ciudadanía. Entre ellos, ha citado el aumento del coste de la vida, las dificultades de acceso a la vivienda, especialmente para los jóvenes, y el impacto creciente de las catástrofes climáticas.
El mensaje ha concluido con una apelación a situar la dignidad de las personas, en especial de las más vulnerables, en el centro de la acción política y del discurso público, como base para reforzar la convivencia y la cohesión social.