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El país en el que defraudar es una deshonra

Islandia tiene una población de 335.000 habitantes. Eso hace que el país funcione como una gran asamblea. Los islandeses han salido a la calle y han forzado la dimisión del primer ministro.

Hay menos islandeses que bilbaínos. Islandia tiene una población de 335.000 habitantes. Eso hace que, en términos políticos, el país funcione como una gran asamblea y que el interés de la gente por la política sea muy alto. Todo el mundo está al corriente de lo que pasa. Eso explica en parte lo que se llamó "revolución islandesa". En 2008, los bancos islandeses quebraron y muchos islandeses perdieron sus ahorros. El Gobierno quiso usar dinero público para rescatar a los bancos, lo cual hubiera disparado la deuda pública islandesa, y la gente dijo que no, se echó a la calle y forzó la dimisión del Gobierno. Fue redactada una nueva Constitución mediante debates populares, y los responsables del desastre bancario fueron procesados.

Islandia es país en el que más banqueros han sido condenados: 26, con un total de 74 años de prisión. Los islandeses pensaban que habían dejado esa etapa atrás. Y ahora, al publicarse los 'Papeles de Panamá', descubren con horror que no, que su primer ministro, tres ministros, varios dirigentes políticos y 600 empresarios están ocultando dinero en paraísos fiscales. Los islandeses han vuelto a salir a la calle y, de momento, ya han forzado la dimisión de Gunnlaugson, el primer ministro. Allí, en Islandia, defraudar es una deshonra; muchos de los que han aparecido en los famosos papeles tendrán que marcharse del país, porque les señalarán por la calle. Quizá si en otros países se empezara a hacer lo mismo, a los grandes defraudadores no les quedaría más remedio que irse a vivir a los paraísos fiscales.

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