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Pulso a Salvini

El barco de rescate Sea Watch le está echando un pulso a Salvini, el viceprimer ministro italiano, y este no puede perderlo. Está en juego toda su política de dureza contra la inmigración.

El barco de rescate Sea Watch le está echando un pulso a Salvini, el viceprimer ministro italiano, y este no puede perderlo. Está en juego toda su política de dureza contra la inmigración.

Salvini presenta el caso como una violación de la soberanía italiana. Eso es un argumento popular; a nadie le gusta que entren en su casa sin permiso. Y, además, según Salvini, es un insulto que le están haciendo a Italia dos socios europeos, porque el barco tiene bandera holandesa y la ONG es alemana.

Con esos argumentos, Salvini se va a ganar el apoyo de una buena parte de los italianos. Lo que se calla Salvini es que, según el derecho marítimo internacional, existe la obligación de dar un puerto seguro a los barcos que rescatan náufragos. Eso es más difícil de explicar; es más fácil hablar de violaciones de soberanía y esas cosas.

Así que ahora Salvini es muy peligroso. No solo va a incautar el barco, sino que va a imponer una fuerte multa a la tripulación y quién sabe si no intentará encarcelar a la capitana, Carola Rackete.

Salvini ha llegado ya muy lejos en materia de inmigración, con el apoyo de muchos italianos, y no se va a echar atrás.

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