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A Macron le aguaron la fiesta

Los chalecos amarillos reaparecieron durante la Fiesta Nacional y eso ha reavivado el debate sobre ese movimiento. Muchos franceses les siguen apoyando, pero otros muchos se han hartado ya de ellos.

La fiesta nacional francesa quedó deslucida al final por los enfrentamientos entre manifestantes y policías. El movimiento de los "chalecos amarillos" reapareció en un día muy simbólico y eso ha reavivado el debate en Francia sobre ese movimiento. Muchos franceses les siguen apoyando, pero otros muchos se han hartado ya de ellos y consideran que lo que hicieron ayer fue "antipatriota".

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, quiso convertir la fiesta nacional en su propia fiesta. Invitó a presenciar el desfile militar a varios mandatarios extranjeros, entre los que estaban la canciller alemana Merkel y los primeros ministros de Holanda, Bélgica y Portugal. También estaban invitados Sánchez y May, pero no acudieron. Macron quería de esa forma homenajear a los países que participan en la llamada Iniciativa Europea de Intervención. Se trata de misiones militares, y también civiles, en el extranjero, especialmente en Africa.

Macron pretendía así, una vez más, dar una imagen de líder europeo. Pero los "chalecos amarillos" se encargaron de recordarle que tiene que mirar también para dentro de Francia, donde los problemas sociales se acumulan.

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