A un año de la caída de Bashar Al-Assad, persisten los problemas y la incertidumbre en Siria
Ha pasado un año desde la caída de Bachar al Asad. Más de 50 años de una dictadura liderada primero por Hafed Al-Assad, y luego por su hijo Bashar, se vino abajo el 8 de noviembre de 2024 en una rápida y efectiva ofensiva de la oposición que duró diez días, y que culminó con la entrada de los rebeldes en Damasco. Un mes después, Ahmed al-Shara, jefe de una organización yihadista se convertía en presidente provisional del país, un presidente que incluso ha sido recibido por Vladimir Putin, Donald Trump y otros líderes mundiales.
Sin embargo, el año que ha pasado desde que cayó el régimen de Al-Assad no ha sido fácil en Siria. Las estimaciones hablan de más de 10.000 personas muertas en el último año, entre combatientes y civiles, muchos de ellos alauitas seguidores del antiguo régimen.
Al Sharaa promete reconstruir Siria y pide estabilidad
En este primer aniversario, el presidente sirio Ahmed al-Shara ha prometido que todo el país será reconstruido y ha pedido a la ciudadanía que aúne esfuerzos para ayudar a consolidar la estabilidad.
El presidente de la transición ha logrado reposicionar a Siria en la escena internacional, pero enfrenta dos grandes retos: estabilizar la seguridad interna y recomponer la confianza de una población exhausta por más de una década de guerra.
Según datos de la ONU, unos dos millones de desplazados internos han regresado a sus zonas de origen en Siria tras el cambio en el poder, y más de un millón de refugiados han retornado desde otros países, pese al proceso de reconstrucción aún pendiente y a la escasez de servicios básicos.
La Agencia de la ONU para los Refugiados ha alertado de que 16 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en el país, donde las condiciones "siguen siendo extremadamente frágiles", con "viviendas, sistemas de agua, escuelas e instalaciones sanitarias dañadas o saturadas", sin que las condiciones de muchos refugiados en países vecinos estén libres de estos problemas.
Miles de personas celebran la caída de Al Asad en Damasco
Normalizar Siria no va a ser fácil en el nuevo año. El país sigue estando fragmentado, aunque se esfuerza por adquirir derechos humanos, seguridad, servicios básicos y, en general, mejores condiciones de vida.
Hoy, sin embargo, el país está de celebración y miles de personas se han congredo este lunes en las inmediaciones de la plaza de los Omeyas en Damasco para tomar parte en las celebraciones iniciales por el primer aniversario de la caída de Bachar al Asad, que han arrancado con desfiles militares y espectáculos de parapente en medio de un ambiente festivo.