Un estudio navarro sobre usuarios de bancos de alimentos revela un deterioro físico y mental
Banco de Alimentos. Foto de archivo: EFE
La pobreza no solo vacía la nevera, sino que también deteriora la salud. Esa es la principal conclusión del estudio impulsado por la Fundación Banco de Alimentos de Navarra (BAN) junto a la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y que analiza de forma específica la calidad de vida relacionada con la salud de las personas usuarias de bancos de alimentos.
La investigación evidencia una profunda brecha entre la salud de quienes reciben ayuda alimentaria y la del conjunto de la población.
Los resultados muestran que las personas atendidas por el Banco de Alimentos presentan peores indicadores en todas las dimensiones analizadas, especialmente en salud mental y dolor físico. El 62,9 % de los usuarios afirma sufrir ansiedad o depresión, frente al 22% de la población navarra. Asimismo, el 55, 7% manifiesta padecer dolor o malestar físico, veinte puntos más que la media de Navarra. También registran mayores limitaciones para desarrollar actividades cotidianas, más problemas de movilidad y una peor percepción global de su estado de salud.
La diferencia resulta especialmente significativa en la valoración subjetiva de la salud. Mientras la población general puntúa su estado con una media de 88,1 sobre 100, los usuarios del Banco de Alimentos apenas alcanzan 73,5 puntos, "una distancia que refleja el impacto que la vulnerabilidad económica ejerce sobre el bienestar físico y emocional", han expuesto en la presentación del estudio.
Estudio pionero en el Estado
Se trata del primer trabajo realizado en España que evalúa la calidad de vida relacionada con la salud de las personas usuarias de bancos de alimentos mediante el cuestionario internacional EQ-5D-5L, la misma herramienta utilizada por el Gobierno de Navarra para medir la salud de la población general, lo que ha permitido establecer una comparación directa y rigurosa, han explicado.